Para el CFIPJ la formación constituye un proceso sistemático, permanente, integral, y consciente que parte de la lectura de la realidad, del contexto, de la práctica educativa para determinar las problemáticas, vacíos, aciertos y oportunidades de mejora, y vivir experiencias que nos permitan desaprender, reflexionar críticamente y dialogar con el objetivo de aprender nuevos modos y estrategias que, finalmente, nos lleven a empoderarnos para comprometernos y transformar nuestras prácticas, centros educativos, oficinas, comunidades y país.
En Fe y Alegría Venezuela estamos convencidos que una de las razones de la permanencia en el tiempo, el éxito y los frutos del movimiento en esta tierra bendita están en la calidad de su gente, de allí que siempre se ha considerado la formación del personal como el camino más idóneo para que el talento humano crezca y se fortalezca, para contar con obreros, administrativos, docentes y directivos identificados y comprometidos con la misión del Movimiento, con competencias para asumir los desafíos que se presentan en los diversos contextos y programas.
Reconocemos la necesidad de formación, que tal como lo plantea Pérez Esclarín (2011), constituye: “(…) un proceso de reeducación, todos necesitamos deseducarnos, desaprender los viejos moldes, las viejas prácticas, para poder aprender a ser una persona nueva, un trabajador nuevo, un ciudadano nuevo”, a lo que le agregaríamos “un educador, educadora popular nuevo/a”. Quienes trabajamos y hacemos vida en Fe y Alegría asumimos la formación, de “forma consciente” como un “proceso permanente e integral” que “parte de la lectura de la realidad y del contexto”, de modo tal que conocedores de las distintas problemáticas del entorno –tanto externo (barrio, municipio, estado, país, continente) como interno (centro educativo, oficina), así como “de los aciertos y oportunidades de mejora de nuestra práctica educativa”, nos comprometemos a transformar los “espacios educativos en lugares de reflexión y en comunidades de práctica, aprendizaje e investigación, que en diálogo, construyan saberes y conocimientos” (Borjas, Ortiz, Rodríguez y Soto, 2015).