pramBandas que ordenan a directores que suspendan clases, niños de primer grado que juegan a ser “prames”, maestros que renuncian por sentirse agobiados por la violencia en escuelas… ¡Si, todo eso está pasando! Sin embargo, también es bueno saber que, a pesar de esto y de muchas otras dificultades, hay equipos de docentes, con terquedad evangélica, que se empeñan en detener las espirales de violencia.

 No es ingenuidad ni deseos de esconder la gravedad y complejidad de la situación, pero, anima recoger y compartir reseñas como las siguientes porque son pruebas de que sí se puede. Son casos de tres escuelas ubicadas en tres zonas populares, con entornos violentos de diferentes grados.  ¿Los escenarios? Ciudad Guayana, Valencia y el estado Nueva Esparta.  Las  tres pertenecen a Fe y Alegría.

Empecemos por la más antigua, la de Valencia, un colegio grande con más de mil alumnos, donde se brinda Educación Inicial hasta Media Diversificada y Técnica, ubicada en un sector popular consolidado. Desde hace años comenzaron un trabajo con los liceos públicos de los sectores aledaños para ayudar a bajar el nivel de violencia interescolar, problema que obligó a suspender clases en más de una oportunidad. Esto ha significado un trabajo hacia afuera y hacia dentro. Tienen un  aula de convivencia para atender casos  de alumnos con problemas de conducta, ayudándolos a ellos y a sus representantes para que asuman la responsabilidad de sus vidas. ¡Y los resultados han sido buenos!  Da gusto hablar con María Victoria, la directora, quien nos dice que ha aprendido mucho, que escuchar es base para comprender y tomar decisiones, que es necesarios formar liderazgos positivos entre los alumnos y buscar alianzas para emprender acciones conjuntas en la comunidad.  En esa escuela son coherentes con el discurso: los muchachos se sienten acogidos y bien tratados, se combina la firmeza con el cariño.  Las estrategias pueden variar, pero, el horizonte está claro.

La segunda es una escuela de Ciudad Guayana, fundada hace 21 años en una comunidad llena de guyaneses pobres que venían buscando empleo, cuyos hijos no eran recibidos en las escuelas regulares porque no hablaban español ni tenían documentos. Entonces Fe y Alegría les abrió las puertas. Hoy todavía hay rostros cobrizos entre sus alumnos y sabemos que ya no se irán a pesar de seguir siendo pobres. Esa comunidad es  considerada como peligrosa en la ciudad:  las bandas y el narcomenudeo forman parte de la cotidianidad. La escuela llega hasta tercer año de bachillerato.  Su directora, Yanitzia y todo su equipo, decidieron hace unos años colocar la paz como objetivo central de su proyecto educativo. Para ellas conocer y comprender a los alumnos es la base del trabajo. Es sorprendente cómo saben la historia de cada familia:  visitan los hogares asumiendo los riesgos que puedan surgir.  Todo el personal participa en los planes de formación, desde el portero hasta la directora e incluso también las madres, las cuales cooperan hasta con el grupo de parranda en Navidad. El año pasado el grupo de 3er año culminó sus estudios si haber tenido una sola pelea.  Ahí no se evaden problemas:  los enfrentan. ”No siempre podemos ayudarlos  a salvarse a todos”, dice Yanitzia.  Sin embargo, se levantan y siguen trabajando.

La tercera, más pequeña y más joven, está ubicada en el Municipio Marcano, en el estado Nueva Esparta. Se fundó en el 2.006 en un barrio muy pobre, “donde no llega el asfalto”.  El local muy lindo, hecho por la Gobernación de entonces, pero los niños que llegaban estaban llenos de violencia y sin normas. Belkys, su directora, se empeñó en dar formación a las maestras, de buena voluntad.  Con los niños difíciles fue negociando en los recreos para  cambiar piedras y puños por trompos y perinolas. También dialogó con los adolescentes conocidos como “mala conducta” del barrio, quienes luego se convirtieron en sus aliados y hoy ayudan a cuidar de los niños.  “Aquí le traigo a éste, maestra, andaba por ahí, en lugares  peligrosos”, comenta Belkys que le dijo uno el otro día.

Elementos comunes: directoras extraordinarias – siempre son importantes los directores –, con metas claras, formación de todo el personal, pedagogía de mano extendida para alumnos y familias, no se evaden los problemas, una relación estrecha con la comunidad, alianzas, terquedad evangélica… ¡Sí, claro que anima saber que existen María Victoria, Yanitzia y Belkys y todo su personal! La esperanza existe porque hay anticipos.

Luisa  Pernalete


Web

Joven emprendedor, creo en Dios y sus promesas, programador, apasionado por las tecnologias y Fundador de Empresario Virtual, poeta http://www.empresariovirtual.org Mil Palabras!