Sumario. El mundo necesita paz; Venezuela necesita paz; las familias y las escuelas necesitan que sus miembros vivan en paz, que resuelvan sus conflictos por vías pacíficas. Gandhi, quien nació el 2 de octubre de 1869, fue un maestro de la no violencia como modo de proceder. Es un buen momento para recordar su legado.
“No hay camino para la paz, la paz es el camino”.Esta frase de Gandhi debiera servir de ruta para presidentes, padres, madres, educadores y vecinos, pues es mejor vivir en paz que vivir entre gritos, golpes, amenazas, descalificaciones, y así evitaríamos, por supuesto, tantas víctimas inocentes como las que se tienen hoy en un mundo con conflictos bélicos abiertos, con guerras, con una población civil que las sufre, con soldados que deben atacar y matar.
Mahatma Gandhi nació el 2 de octubre de 1869, de manera que se están cumpliendo 155 años de ese líder de la no violencia, que es un modo de proceder, resolver conflictos, de protestar y expresar opiniones. ¿No les parece que sería útil y necesario aprender de él en este mundo violento, en este país que sufre violencia de todo tipo?
Vamos a repasar algunos de sus mensajes, pero antes recordemos que la no violencia es una invitación para valientes. No es cómo creen muchos que los no violentos, los pacíficos, son cobardes. Nada más lejos de la realidad. Cuando una autoridad (ya sea en su hogar, en el aula, en la calle) tiene que gritar o mostrar un arma para hacerse oír o que le hagan caso, es porque realmente no se tiene autoridad; se le hará caso por miedo, pero no por respeto. En cambio, cuando una madre, un educador o el presidente de una junta de vecinos hablan suavecito, sin amenazas, sin gritos, es una persona valiente y su “victoria” será duradera.
Gandhi fue abogado. No venía de una familia pobre de la India. Cuando terminó sus estudios, fuera del país, se fue a Suráfrica donde los indios eran muy maltratados. Abrió los ojos cuando viajando en tren, en primera clase, fue sacado del mismo, porque era indio, y ya eso en Suráfrica era suficiente para ser maltratado y marginado. Eso lo marcó, por lo cual dedicó años a la defensa de sus compatriotas. Viajar en segunda clase le permitía comprender mejor a los excluidos. Por cierto, se cuenta que cuando en Suráfrica defendía a sus clientes en los juicios, los jueces, ya fuera que ganara o perdiera, todos admiraban a ese abogado que no ofendía a nadie.
En ese tiempo su país era colonia del imperio inglés y Gandhi supo luchar, siempre de manera pacífica. Protestó contra leyes laborales injustas; protestó contra la exclusión, sin una sola acción violenta. «Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia”. Y eso pasa en un país donde, por ejemplo, se haya “ganado” una elección con métodos violentos, o en un hogar en el los padres se hacen obedecer utilizando castigos físicos con sus hijos (lo cual es de algo ilegal en Venezuela) o en un conflicto escolar que termine con golpes.
El diálogo es necesario para unir a una sociedad. Durante aquellos años, Gandhi propició el diálogo entre religiones, elemento que causaba grandes problemas de convivencia. Incluso, se acercó al cristianismo, no porque fuera practicado en la India, sino para comprender a los cristianos del mundo. ¡El diálogo entre diferentes hace mucha falta en nuestro país!
Gandhi insistió mucho en la necesidad de la coherencia. “Mi vida es mi mensaje”.Creía en la posibilidad de ser feliz con una vida sencilla, sin acumular bienes. O sea que se adelantó a esa urgencia que se tiene en el mundo de hoy de otro modelo de desarrollo: vivir con menos frente a los que acumulan y golpean al planeta y a la naturaleza.
Una frase muy importante de Gandhi que debiéramos tener como lema es esta:“ La paz es el camino, no hay camino para la paz”. Es decir, ha de existir coherencia entre lo que se busca y los procedimientos. Las armas no pueden ser el camino.
Una columna no da para mencionar el legado de Gandhi, pero queremos recordar esta otra frase, que supone una cultura de fraternidad, indispensable en nuestro mundo: “Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia”.Inclusión, pues, no se discrimina.
Es bueno saber que en Venezuela, desde el 2016, se creó el Centro Gandhi, para cuya inauguración vino su bisnieto. Este centro tiene como misión la difusión de la no violencia como modo de proceder. Imparte sus cursos en centros educativos y ofrece un diplomado sobre no violencia, “Gandhi en acción”, avalado por la Unimet. ¡Qué bueno que existe!
Terminemos con estas palabras, también vinculadas con la coherencia: “Sé el camino que quieres para el mundo”. No pensemos en todo el planeta, piensa en tu pequeño mundo: ¿Quieres que la gente te sonría? Entonces sonríe tú. ¿Quieres que la gente sea amable contigo? Pues sé amable tú.
Por: Luisa Pernalete
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