Sumario. La tragedia de esta semana en la llamada Bulla Loca, una mina de oro que se desplomó en el estado Bolívar, sin saber aún la cantidad exacta de víctimas fatales, no es algo aislado de lo que ha significado para esa zona la economía extractivista. Sea legal o ilegal, esa actividad (concretamente, la extracción del oro), no ha supuesto felicidad ni bienestar para sus habitantes. Sobre esas tragedias escribimos.

¿Vio usted las imágenes del cráter de la mina Bulla Loca, derrumbada esta semana que termina? Cuando escribimos estas líneas, se habla de 14 muertos y 11 heridos, aunque puede aumentar el número.

Pero hay que decir que esta no es una tragedia aislada. La economía extractivista, legal o ilegal, no ha generado felicidad ni bienestar para quienes viven en el estado Bolívar. Tuve la oportunidad de habitar en esa zona por 17 años. Jamás fui a Canaima, pero durante 11 años visité pueblos mineros, como Las Claritas (km. 88 vía a la Gran Sabana) y ya en hace 14 o 15 años, los cráteres dejado por la explotación del oro, insisto sea legal o ilegal, era para impactar a cualquier persona.

Recuerdo los manchones que se podían ver por la deforestación de esos bosques. Recuerdo la campaña que hizo en aquellos años la Fundación La Salle, en una sede ubicada en las afueras de Tumeremo, para que los mineros dejaran de utilizar el mercurio, campaña que no logro sin éxito. Se podía ver en cualquier calle de Las Claritas, mineros artesanales “quemando” mercurio, poniendo en peligro a sus habitantes. Recuerdo que una vez visité una niña de unos 8 años, contaminada por mercurio en una mina donde había nacido. La pequeña estaba en un chinchorro, apenas se movía, sonreía cuando su madre acariciaba su rostro, pocos músculos podía mover para entonces. Eso fue en el año 2008 y no lo olvido.    Y hablemos también de la contaminación de los ríos. ¨Pregunten a organizaciones ambientalistas como @Clima21, por mencionar alguna que lleva años haciendo seguimiento al tema del deterioro ambiental en ese estado.

El Arco minero es legal, es política de Estado, pero, ¿el que sea legal ha servido para impedir ecocidios en la zona de Guayana? ¿Los pueblos indígenas del sur del país, guardianes por siglos de la naturaleza, viven mejor ahora con un Arco minero “legal”?

Vuelvo a los pueblos mineros. Casas precarias, calles precarias, prostitución juvenil, trabajo infantil de todo tipo. El subsuelo “rico” y el suelo pobre, con pobreza para sus habitantes.

Para esos años de los cuales traigo recuerdos, 1999 hasta el 2010, trabajaba en Fe y Alegría. Una vez unos mineros, legales, me pidieron una escuela para su mina, cerca del El Dorado. Fui, observé la zona y no me gustó. Les dije que no era lugar para una escuela, pero que les dábamos cupo en la que había El Dorado. Así resolvimos. No era un ambiente sórdido, pero no era sano aquello. ¡Imagino cómo serían las ilegales!

Debo reconocer que no todo era malo, ni todo es malo. Hay mucha gente buena trabajando. Maestros que perseveran, parroquias de la iglesia católica acompañando a esos habitantes… También recuerdo escuelas muy bonitas construidas por el entonces gobernador Andrés Velázquez, labor que más tarde continuó Rojas Suarez (otro gobernador, para entonces chavista, pero luego de ciertos problemas con el partido, no fue reelecto). Escuelas dignas para aquellos lares.

Volviendo a la tragedia que hemos visto en fotos y videos esta semana de la mina Bulla Loca, no debemos verla de manera aislada. Ojalá esta tragedia sirva para reflexionar sobre el tema de la minería, sobre la necesidad de proteger a los habitantes del estado Bolívar, proteger selvas, bosques, los ríos…

Cuando escribo estas líneas escucho que el presidente de la Cámara de Minería, habla de la necesidad de hacer proyectos con protección ambiental. ¡Ojalá así sea! Pero insistimos no todo lo que brilla es oro…

Redes sociales: @luisacpaz

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