Póngase en el lugar de María, coordinadora de una Casa Hogar en San Félix. Tiene 20 niños y adolescentes bajo su responsabilidad. Su equipo debe ocuparse de que convivan en paz, que tengan ropa limpia cada día y puedan ir a sus escuelas, además de garantizarles medicinas si se enferman y darles de comer tres veces al días, pues están internos. Son niños y adolescentes que vienen o de hogares de pobreza extrema, son casos de víctimas de violencia intrafamiliar o de diversas situaciones de riesgo; es decir, María no puede decirles que se vayan a sus casas y vuelvan mañana o pasado. La verdad es que, en estos momentos, no hay como dar de comer a esos muchachos. ¿Qué van a hacer?, ¿comprar con sobreprecio a los “bachaqueros”?, ¿poner a los niños a hacer cola para obtener un kilo de harina?, ¿pedir limosna en las calles? (más…)