Ideas clave
Las metodologías activas surgen al cierre del siglo XIX e inicios del siglo XX, en el marco de la “Escuela nueva”, de la mano de John Dewey, como alternativas a la enseñanza tradicional.
Postulados de las metodologías activas:
– El estudiante es el protagonista y centro del proceso formativo.
– El estudiante aprende haciendo (learning by doing), poniendo en práctica lo que aprende.
– La educación es integral.
– Se respetan los ritmos de aprendizaje, características y necesidades de los estudiantes.
Jean Piaget, con su teoría psicogenética; Vygotsky, con su teoría sociocultural y Ausubel, se enfocan en destacar el papel fundamental del rol activo del estudiante, y el profesor como facilitador del aprendizaje.
El constructivismo, según César Coll (1990), destaca la importancia de la “actividad mental constructiva del alumno en la realización de los aprendizajes escolares”.
En el desarrollo de una clase, se deben utilizar estrategias de conflicto cognitivo que permitan al estudiante ampliar o salir de esa idea o preconcepción errónea que traía y construir una nueva a partir de debates, exposiciones, análisis crítico de la información.
Para el constructivismo:
a) El aprendizaje es un proceso constructivo; por lo tanto, no basta con presentar la información a para aprender, sino que es necesario que el estudiante la procese, comprenda y construya conocimiento mediante su propia experiencia.
b) Se reconoce la relevancia de los conocimientos previos, las concepciones espontáneas de los estudiantes, y se aplican estrategias metacognitivas.
Variables implícitas en el aprendizaje constructivista:
a) El estudiante no solo debe comprender contenidos, sino ser capaz de utilizarlos y aplicarlos en diferentes situaciones.
b) Se aprende durante la interacción social, Vitgosky (1930).
c) Se debe favorecer la producción de conflictos cognitivos mediante la discusión, el intercambio de opiniones fundamentadas.
d) Es clave el papel de la motivación para el aprendizaje, Piaget (1937). La motivación es para el aprendizaje como la gasolina para un vehículo.
Desde el enfoque constructivista y activo del aprendizaje las instituciones educativas deben enfocarse en: “Enseñar a pensar y actuar sobre contenidos significativos y contextualizados”.
Existen diversas metodologías activas que podemos emplear en el aula, entre ellas:
La caza del tesoro o Webquest es una estrategia didáctica empleada con la finalidad de estudiar un tema apoyándose en información localizada en la web.
Estudio de casos, donde los estudiantes deben analizar situaciones reales, valorar actuaciones, tomar decisiones, emitir juicios argumentados y ofrecer posibles soluciones.
Flipped Classroom o aula invertida es una metodología que invierte el sistema tradicional: los estudiantes estudian la teoría en casa, mediante videos o lecturas, mientras que el tiempo de clase se dedica a actividades prácticas, resolución de dudas y trabajo colaborativo, convirtiendo al alumno en protagonista activo.
Gamificación es una metodología que consiste en aplicar mecánicas de los juegos en contextos no lúdicos, en este caso, en contextos formativos, para propiciar experiencias de aprendizaje más ricas y significativas.
¿Qué tienen en común estas metodologías?
Promueven la inmersión de los estudiantes mediante tareas significativas que los retan y los estimulan.
Están planificadas para desarrollarse por fases que promueven el trabajo individual y en colaboración, lo que les permite estar constantemente activos, interactuando, trabajando, creando y expresándose.
Ofrecen retroalimentación instantánea.
Se enfocan en la formación integral del estudiante con la finalidad de que estos desarrollen todas sus potencialidades para aprender a aprender, para la vida en sociedades democráticas y pacíficas.