Hablemos de derechos humanos

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Los Derechos Humanos (DDHH) son aquellos que nos permiten vivir con dignidad. Nacemos con ellos, sean o no reconocidos por las leyes. Son buenos para todos y no puede ser un tema solo para abogados o especialistas.

Pensemos primero en todo lo que necesita un niño al nacer para vivir y desarrollarse adecuadamente: requiere protección, alimentación, salud, un lugar para resguardarse, familia, cariño, que sus padres tengan trabajo… ¿Qué será más importante? ¿Podemos excluir algún aspecto? No, ¿verdad? Veamos entonces las características de los DDHH.

Son universales, inclusivos, todos nacemos con ellos: negros, blancos, indígenas, niños, adultos, analfabetos, letrados…

Son irrenunciables.  No puedo entregar mi derecho a la salud y cambiarlo con alguien que tenga garantizado el derecho a la educación, por dar un ejemplo.

Son interdependientes; esto es superimportante. Si un niño tiene posibilidad de estudiar, pero sus padres no tienen cómo alimentarlo o no tienen trabajo, el niño no aprenderá, pues la letra con hambre no entra. El niño necesita tener todos sus derechos garantizados e, igualmente, su familia. Y así tenemos que exigírselos al Estado: todos los ciudadanos necesitamos y debemos tener garantía y respeto hacia nuestros derechos.

No prescriben. El Estado es el último responsable de respetar los derechos humanos de los ciudadanos, pues manejan los recursos públicos, diseñan las leyes, las normas; debido a eso, cuando los incumplen, aunque hayan terminado sus mandatos, los gobernantes, representantes de los Estados, pueden ser enjuiciados.

Otra característica es que traspasan fronteras. Por eso, cuando un gobierno se atreve a criticar a otro por violaciones de DDHH, eso no puede considerarse una “intervención”.  Es un deber de todos cuidar que sean respetados y cumplidos.

Hay antecedentes de eso que hoy conocemos como DDHH. Podemos encontrarlos en los mandamientos de la Ley de Dios: no matar (derecho a la vida), amar al prójimo como a ti mismo, ni mentir (honestidad), no hurtar (respetar la propiedad de los otros, respetar a los demás)… El derecho a la libertad –(EUA, 1776; Revolución Francesa, 1789; Revolución Industrial, derechos de los trabajadores) Por mencionar algunos. Y, en el siglo XX, “Todos los seres humanos nacen libres e iguales ante la ley”, reza el artículo 1 de la Declaración Universal de los DDHH. Todos, no unos sí y otros no.

No siempre se vieron todos los derechos como humanos, ¡para todos! Por ello se habla de “generaciones” de los DDHH. La primera generación, los primeros que se reconocieron como tales, fueron los derechos civiles y políticos: el voto, la participación, la libertad, la protesta, la información, la expresión… La segunda generación, los económicos, sociales y culturales, tales como la salud, la educación, el trabajo, la alimentación, el agua potable, practicar la propia cultura… Los de la tercera generación, los que se están reconociendo hoy como el ambiente sano, la paz, la tecnología…

Es bueno resaltar que todo derecho supone un deber de alguien. Como ya mencionamos, el último garante de los DDHH es el Estado, dado que le toca discutir, aprobar y aplicar las leyes, hacer justicia cuando se violan los DDHH, diseñar políticas públicas, administrar dineros públicos… pero también los ciudadanos tenemos el deber de respetar los derechos de los demás. 

Los DDHH tenemos que exigirlos, defenderlos.  Para eso debemos conocerlos y saber también las rutas para su defensa. Por ejemplo, el artículo 68 de nuestra Constitución dice que todos tenemos derecho a protestar pacíficamente y sin armas. Hay organizaciones que han nacido para defender los derechos humanos, como Provea, Foro Penal, la Vicaría de DDHH de la Arquidiócesis de Barquisimeto, por mencionar algunos ejemplos. Sus actuaciones no son ilegales; no es un delito defender los DDHH. Algunas organizaciones de la sociedad civil hacen alianzas para defender la garantía de los mismos, como la REDHNNA (una red que enlaza organizaciones que trabajan con NNA, difunden y defienden los derechos contemplados en la LOPNNA y en la Convención Internacional de Derechos del Niño, apoyándose mutuamente) Trabajan en red, pues.

Para defender los DDHH se requiere conocerlos, enseñarlos, vivirlos, organizarse, tener creatividad para llamar la atención y convencer.

Aquí nuestro resumen de pasos para defender los DDHH:

1. ¡Despierta!, tener los ojos bien abiertos para ver que se cumplan y no se violen.

2. Documentar: qué pasó, a quién, cuándo, dónde, posibles responsables.

 3. Denunciar, según la ruta pertinente.

 4. Difundir. Conviene informar y difundir que hay un derecho violado. Los medios y redes son aliados.

5. Defender siempre pacíficamente y con creatividad.

 6. Da la mano a otros cuando lo necesiten, con prudencia, pero sé solidario.

 7. Tener un directorio actualizado de organismos e instituciones: parroquia, comunidad, ciudad, país, organismos nacionales e internacionales.

Hay mucho que hacer y mucho que podemos hacer, y mejor junto con otros. Aislados es más difícil, porque es necesario tener paciencia, perseverar… Inventar… Le pido a Dios que nos dé una mano para defender derechos humanos. Periodistas, profesores, todos a extender la mano para que en este país nos tratemos como hermanos.

 

     

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