Educarnos para cuidar la casa común

Hagamos las Paces-Novedades

“¿Qué le vamos a dejar a las próximas generaciones?, ¿un basurero?” así preguntaba el papa Francisco en la sabia e inspiradora Encíclica “Laudato sí”. La interrogante sigue ahí y es bueno recordar que la Casa Común nos necesita.

Cuando escribo estas líneas, se celebra el Día del Ambiente. Pensemos que, para salvar este planeta, ¡el único que tenemos!, es necesario educar y que nos eduquemos, pues resulta que la Tierra lleva años siendo muy maltratada y hay muchos elementos que se nos han vuelto “normales”. Cuando planteamos educarnos y educar, es porque, además de conocimientos, es importante comprender cómo funcionan los ecosistemas, por ejemplo, conocer esa interdependencia entre los seres humanos y el entorno; también requerimos de herramientas para frenar tantos problemas ecológicos. Se requiere coherencia entre lo que trabajemos en las aulas y el comportamiento de los ciudadanos adultos.

En Venezuela, la Educación Ambiental es obligatoria en todos los niveles y modalidades del sistema educativo, según el artículo 107 de la CRBV, pero recalcamos que la misma es algo más que celebrar el Día del Árbol y cosas por el estilo.

Según la UNESCO, la Educación Ambiental tiene tres dimensiones: la cognitiva (comprender cómo funcionan los ecosistemas, por ejemplo, conocer el impacto de la actividad humana en el entorno); otra dimensión es la socioemocional (fomentar la empatía, valores éticos, responsabilidad hacia el medio ambiente) y la tercera dimensión, la práctica (el desarrollo de actividades concretas y pensamiento crítico para prevenir y resolver retos ecológicos).

El papa Francisco, en la encíclica ya citada, además de mencionar actuales problemas ecológicos e insistir en que la ecología tiene que ser integral, menciona también que la Educación Ambiental busca crear hábitos para cuidar la Casa Común y los hábitos no se crean de manera instantánea, ni con un par de clases. Se requiere plan, paciencia y perseverancia. Hacer consciente lo que se quiere y estarlo practicando, primero conscientemente, saber el porqué se hace algo (como cuidar las plantas del plantel, sembrar una si se muere alguna, por ejemplo, y, luego, cuidar que se repita ese cuidado).

Es conveniente que la Educación Ambiental sea un eje transversal: todos los días, todos los ambientes, todo el personal involucrado. No solo docentes y alumnos. Aunque también son necesarios los momentos específicos para tratar temas ambientalistas en el salón de clases. Conviene el trabajo con padres, representantes y con la comunidad.

En relación a este último aspecto, una escuela de Fe y Alegría eligió un año, en su eje Escuela–comunidad, arborizar su entorno: hicieron el diagnóstico, estudiaron cuáles plantas podrían sembrar, se reunieron con vecinos, supieron que el pueblo se llamaba El Piñal porque antes había muchas plantas de esa fruta y ya casi no quedaban… Buscaron ayudas e hicieron sus jornadas de arborización. Les dijeron a los vecinos que sembrarían cerca de sus casas determinadas plantas, pero a ellos les correspondía regarlas y cuidarlas.

Trabajar las erres: reciclar, reutilizar, reducir el consumo, con ejemplos prácticos, resulta igualmente bastante útil. ¿Qué podemos reciclar en el salón, en nuestros hogares? ¿Qué podemos reutilizar? ¿En qué podemos reducir el consumo? Esto se dice fácil, pero no resulta tan evidente. Les doy un ejemplo. Suelo llevar mis bolsas reutilizables cuando voy a la frutería o al supermercado, y a veces las cajeras, cuando les digo que no me pongan bolsa, me dicen que no me la van a cobrar. ¿Qué tal? Les digo que no es por el costo de la bolsa, es por el ambiente, es por su futuro. En ocasiones me miran con sorpresa y hasta con cara de “a esta señora le falta un tornillo”.

Este año, en Fe y Alegría, nuestro lema es “Cuidamos nuestra casa común”. Esperemos las experiencias positivas en ese cuidado. Para nosotros la educación ambiental es fundamental.

Nos vendría muy bien aprender de nuestros hermanos indígenas, esos que todavía conservan sus culturas ancestrales, consideran que la naturaleza es su hermana y la cuidan con ternura, aunque nunca hayan estudiado ecología.

Conviene recordar que el Estado tiene muchas responsabilidades en esto de frenar el deterioro ambiental. En Venezuela, por ejemplo, el Arco Minero está destruyendo ecosistemas en el estado Bolívar. Algo hay que decir sobre esos crímenes ambientales. Recordar que dichos crímenes nos afectan a todos por igual. Y de parte de los ciudadanos, por ejemplo, convertirnos en vigilantes activos de los árboles de nuestra comunidad y cuidar cómo y dónde se depositan los desechos sólidos, entre otras cosas.

Finalmente, les recomiendo la lectura de la carta del papa Francisco, “Laudato si Su contenido es hermoso, muy sabio e inspirador.

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