Todavía estamos en modo “angustia”, “miedo”, pero también sacudidos y muchos están haciendo algo por esos hermanos víctimas de la tragedia de los terremotos. Además de serenarnos por nuestro bien y el bien de los demás, es necesario ordenar nuestra cotidianidad y mirar qué se debe ir haciendo y no paralizarnos.
Además de estar agradecidos por todos esos rescatistas, tanto los profesionales y expertos que han venido de manera solidaria de 27 países, como de todos esos voluntarios, tanto en las zonas más afectadas como en donde no hubo daños, voluntarios en centros de acopio en parroquias, por ejemplo, voluntarios recogiendo donativos entre vecinos… Todo eso tenemos que verlo y dejarnos contagiar por esas buenas acciones.
Agradecer también a los comunicadores sociales que no han dejado de trabajar para mantenernos informados, así como dar recomendaciones para salir del susto generado el 24.
Además de lo anterior, hay que avanzar y ver por dónde seguir. Algo importante es escuchar a los que saben. Por ejemplo, a Susana Rafilla, nutricionista venezolana con experiencia en atención de desastres, quien ha hecho unas recomendaciones, entre otras cosas, en qué donar y por cuáles vías. Recomienda que no olvidemos donar alimentos para los niños pequeños, no fórmulas lácteas, pero sí compotas, utensilios como teteros… Igualmente, recomienda que en estos siguientes días se done dinero a esas organizaciones reconocidas, confiables (como Cáritas; esto lo añadimos nosotros), dado que no siempre resulta fácil transportar donativos hasta los centros de desastre y porque a veces se necesitan herramientas que los ciudadanos comunes no conocemos y porque pueden ser costosas.
Otros a los que hay que escuchar, sobre todo los que toman decisiones, son las academias científicas, las cuales han ofrecido su servicio y respaldo. Piden unidad… Emitieron un comunicado en el cual dicen que, dada la magnitud de la tragedia, exigen que “prevalezca el interés nacional sobre las diferencias políticas, ideológicas o sectoriales”, exhortando a los poderes públicos, a las universidades, organizaciones de la sociedad civil, comunidades religiosas y ciudadanos a coordinar esfuerzos para atender la emergencia y recuperar el país.
Dicen también las academias en ese comunicado que la reconstrucción debe sustentarse en criterios científicos, planificación rigurosa, transparencia institucional y participación ciudadana. Muy importantes todos estos aspectos.
Dado que ellas han ofrecido su ayuda, tanto los que toman las decisiones como los ciudadanos en general, debemos aceptarla. Saber dejarse ayudar es señal de inteligencia.
En esa “planificación rigurosa”, es bueno colocar la importancia del chequeo profesional de los centros educativos que han sido afectados; eso debe hacerse antes de permitir que los alumnos regresen a esas aulas. Fe y Alegría ya ha hecho su inventario. Afortunadamente, los colegios afectados no sufrieron daños graves, pero, como lo ha informado el director nacional, el padre José Gregorio Terán, SJ, “tenemos estudiantes que todavía no han aparecido, personal del que no sabemos nada y muchos familiares desaparecidos o que perdieron sus viviendas”, recordando que en este momento la prioridad es la persona…
Igualmente, es importante en estos momentos recordar que, para la legislación venezolana, los derechos de los niños, niñas y adolescentes son prioridad absoluta, requieren atención especial, que no se repitan casos como los que ocurrieron en el deslave de Vargas, donde niños y niñas fueron secuestrados. La Red de Defensa de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes, de la cual Fey Alegría forma parte, ha estado activa y atenta. CECODAP, que también forma parte de esta coalición, ha dado recomendaciones de cómo ayudar a los niños para que recuperen la calma.
Uno de los consejos que ese equipo activo y diligente de la Escuela de Psicología de la UCAB nos recuerda es la necesidad de no aislarnos, de estar conectados con familia, vecinos, amigos.
No olvidemos el derecho que tenemos de exigir a las autoridades que cumplan con sus responsabilidades. Mejor hacerlo desde grupos organizados que de manera aislada.
Es bueno apreciar que la sociedad venezolana, a pesar de los elementos críticos preexistentes, como los bajos salarios, la inflación que no se detiene, el tema de los servicios públicos, nuestra sociedad ha respondido de manera pronta, diligente, generosa en esta emergencia. Y, finalmente, recordar la importancia de la oración, sea cual sea la religión a la que usted pertenece: rezar por las víctimas, por los que han perdido familiares, por los que tienen familiares o compañeros desaparecidos, por los voluntarios, por los ciudadanos en general para que perseveremos en la solidaridad necesaria… Hemos estado en grupos de oración en línea… Todo eso ayuda. No nos quedemos paralizados.


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