Hay que ocuparse de la educación también  

Hagamos las Paces-Novedades

Sin educación, un niño, una niña, un adolescente no tienen ni presente ni futuro. Y ningún país ha salido de sus crisis sin educación.

Todavía está muy reciente esa sacudida de los terremotos del 24 de junio, pero no se puede mirar solo el día que pasa; hay que mirar aquí, ahora y más allá, y no solo le corresponde eso a las autoridades; a toda la sociedad le corresponde estar vigilantes, para ayudar en lo que se pueda y para exigir lo que haya que exigir.

 Según datos aportados por UNICEF, para el 6 de julio, llegaban a 437 los centros educativos que quedaron destrozados por los sismos recientes. Ello supone un 1,68 % del total de instituciones educativas en donde hay 26 mil escuelas. Por supuesto, el grueso de los centros dañados está en Vargas, Caracas y en las zonas afectadas de Miranda, Aragua, Carabobo y Falcón.

  Esas 437 escuelas destrozadas atendían a unos 126.400 chamos, que ahora no tendrán dónde estudiar. Supone también unos 6.000 docentes que quedan sin lugar de trabajo. Hay que pensar también que hay muchos niños que quedaron sin hogar, sin su familia… al igual que muchos educadores, que perdieron casa, familia, amigos…

 La Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC) ha estado chequeando los centros afiliados en La Guaira y Caracas, con un equipo de profesionales de la UCV, y su presidente, el profesor Ángel Tóvar, informó que lo irán haciendo en las otras seccionales de zonas afectadas. No se pueden arriesgar las vidas de los alumnos y del personal.

 También Fe y Alegría ha chequeado sus centros educativos y, afortunadamente, ninguno sufrió daños graves; 25 centros afectados… Y también está haciendo su censo de alumnos y personal afectados de alguna manera para acompañar y ayudarles. Muchos docentes perdieron familiares en el terremoto. También están afectados. Además, unos cuantos están recibiendo en sus casas, en esas regiones no afectadas, a familiares que perdieron sus viviendas. Cotidianidad alterada y que requerirá solidaridad también.

 Pero volvamos a los 126.400 porque quedaron sin escuelas para el próximo año. Hay que ir viendo en dónde serán reubicados, que sean lugares seguros, tal vez en otras ciudades… Recuerdo que cuando el deslave de Vargas, en Ciudad Bolívar reubicaron en esa ciudad muchas familias que habían perdido sus viviendas, que tenían hijos en edad escolar, y el gobierno local pidió a Fe y Alegría que recibiera unos cuantos, y pagó el salario de varios docentes para que nuestra institución pudiera recibirlos.

 Hay que sacar cuentas para edificaciones, para traslados. Recordar que, entre tantas necesidades, los derechos de los NNA son prioridad absoluta, según la CRBV y la LOPNNA. Recordar que también hay que dar herramientas a los docentes –a los que les toque atender a esos damnificados reubicados y a todos– para que puedan dar apoyo socioemocional.

 Hay que pensar, repetimos, en el ahora y más allá, pues una escuela no se construye o no se amplía de un día para otro. Proyectos, financiamiento. Conviene preguntar a los que saben, pedir consejo, extender las manos, tanto de parte de las instituciones del Estado como de las privadas.

Si se van a construir nuevas, estudiar muy bien las ubicaciones, las normas para su construcción, no repetir errores.

No olvidemos también que están excluidos de las escuelas desde hace varios años un número grande, no precisado, pero según ENCOVI 2026, cerca de un millón doscientos mil niños, niñas, adolescentes fuera del sistema escolar. Los gremios dan otras cifras, pero ya con un millón tenemos bastantes por las cuales preocuparnos. Otros datos, como el que en mayo dio el presidente del Colegio de Profesores del Estado Lara, Luis Arroyo, afirmó que, en este estado, el 32% de los estudiantes no está escolarizado.

Importante también recordar que la falta de educadores sigue siendo un problema serio en Venezuela. Hay que aumentar el salario de los actuales y eso podrá servir de incentivo para que haya jóvenes que quieran estudiar educación.

La educación es un derecho fundamental, básico para el desarrollo, e insistimos, básico para los niños, niñas y adolescentes. Y no solo porque es el piso para desarrollar los talentos, las inteligencias instaladas en cada persona, también porque en las escuelas se acompaña, se aprende a convivir… Estar acompañados es muy importante en estos momentos; el sufrimiento no se queda solo en los que viven en La Guaira…

En esta coyuntura es imperioso salvar vidas, esos damnificados que han quedado heridos, dar acompañamiento socioemocional al que lo necesite, seguir buscando a desaparecidos, cuidar que no haya niños solos… Pero hay que ordenar tareas, distribuir responsabilidades y pensar un poco más allá. Recordemos los consejos de los miembros de las academias científicas para la reconstrucción del país: coordinar esfuerzos, planificación rigurosa, criterios científicos, transparencia institucional, participación ciudadana.

Mucho que hacer, responsabilidades de las autoridades, en primer lugar, y también de las organizaciones privadas y de la sociedad en general en este tema de la educación.

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