Según investigaciones realizadas por la Escuela de Psicología de la UCAB, datos publicados en el 2024, los venezolanos, si bien somos optimistas, tenemos en estos tiempos vulnerabilidades que afectan nuestra salud mental.
Psicodata, instancia de la mencionada Escuela de Psicología, aporta datos como estos: el 89% de los encuestados desconfía del otro y solo confía en su familia; el 37% percibe miedo colectivo, siendo las principales fuentes de estrés la economía (47%), la salud (23%) y los problemas personales (15 %).
Y sin muchas investigaciones, ¿a quién no se le suspenden la energía eléctrica o el agua en cualquier momento? Eso nos altera, porque no es algo programado. Además, según el Observatorio de Finanzas, la pobreza en Venezuela ha aumentado, ¡un 86% de los venezolanos se pueden llamar pobres! No tener cómo cubrir los gastos indispensables, la alimentación y la salud afecta la salud mental de cualquiera. Añadamos a esto la violencia y la corrupción, entre otros elementos, que han ido fragmentando a la sociedad venezolana. El tejido social se ha ido perdiendo.
Los educadores, me incluyo, y los padres de familia ven los dramas de los alumnos y de sus hijos. Agreguemos la incertidumbre tensa del país político porque, aunque las encuestas dicen que el venezolano no está por ahora muy interesado en los temas políticos, eso nos afecta.
Para cuidar a otros (alumnos y/o familiares), tenemos que cuidarnos. No soy psicóloga, pero este tema ha sido básico para nosotros en la última década para la formación de madres y de maestros.
Un elemento que ayuda a la salud mental es contar con amistades, esas de siempre, en las que podemos confiar (ya sabemos que la desconfianza es mucha), reunirnos con esos con los cuales uno puede hablar de cualquier tema, sin sentirse amenazado.
Otra práctica que ayuda es mirar con los dos ojos: el que ve los dramas, propios y de otros, y el que ve las “lucecitas en medio del apagón”, esa cantidad de iniciativas, unas pequeñas, otros más grandes, a favor de los demás. A mí me anima la perseverancia de maestros en aulas a pesar de los bajos salarios y de los miles de dificultades que enfrentar en el día a día, así como todo lo que inventan para ayudar a sus estudiantes.
De igual manera, tener sentido del humor, que se puede enseñar y se puede aprender, ayuda mucho. “El humor es cosa seria”, distiende, acerca. Recuerden que el buen humor se trata de saber expresarse de manera inusual o de percibir eso en otras personas. Es reír con otros, no burlarse de ellos. Añadimos al reír, el sonreír; cuando usted saluda, cuando ve un niño en la calle, cuando pide algo en la frutería, la risa y la sonrisa son contagiosas, ¡son gratis!
Ayuda mucho juntarnos con otros para resolver problemas de la comunidad; tener un objetivo común, así sean pequeñas cosas.
No estamos hablando de obviar que puede haber personas que tengan crisis, depresión, problemas mayores que requerirían ayuda de profesionales. Este año la campaña compartir de Cáritas, la dedicará a la Salud Mental. Y como apoyo a esta campaña, esta semana el Padre Danny Socorro, jesuita, Director de la Escuela de Psicología de la UCAB, y coordinador de Psicodata, ha estado haciendo circular un video muy interesante y útil sobre “¿Qué significa tener salud mental en la vida espiritual?”. Les comparto un resumen. Significa: 1) levantarse cada día con un corazón agradecido y sentirse llamado para ser algo especial en ese propio día; 2) tener un corazón de muchos nombres, con mucha amistad, no podemos vivir aislados; 3) tener vida de apóstol, esto es, entregarse a los demás, cultivar la confianza interpersonal, crear equipo, hacer iglesia; 4) crecer como persona y crecer en equipo… ¿Qué les parece?. El padre Danny comentó que este es el primer material de otros que irán difundiendo en esta campaña.
Sumémonos a esta campaña, ya sea como colaboradores o como destinatarios de lo que vayan ofreciendo.
Luisa Pernalete