Hay que escuchar y animar a los jóvenes

Hagamos las Paces-Novedades

Un estudio desarrollado en el 2024 reveló la apatía política y desconfianza institucional en los jóvenes venezolanos. Según lo explicado por la socióloga Lissette González (UCAB) en una entrevista realizada por Radio Fe y Alegría este 4 de febrero, dicho estudio fue elaborado por la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung en América Latina, participando cerca de 22000 jóvenes entre 15 y 35 años de 14 países, de los cuales 1103 eran jóvenes venezolanos, de los cuales el 31% de esa muestra señaló que no tenían interés en la política, mientras solo el 14% dijo pertenecer a un partido político, aunque el 18% estaría dispuesto a participar en política. Y en cuanto a las instituciones, 32% confía en las universidades, 29% en la Iglesia, 21% en los medios. 

Otros datos de la investigación comentados por González son que hay mucha desconfianza, no solo hacia las instituciones gubernamentales, sino también con las organizaciones de la sociedad civil; apenas un 11% confía en ellas y el 10% indicó no saber qué son las organizaciones no gubernamentales.  Realmente, todo el estudio es muy interesante y presenta desafíos para el país. Puede leerse completo en el sitio web juventudesasignaturapendiente.com.

Añadamos a lo anterior la cantidad de adolescentes y jóvenes que abandonan las aulas de clase por no verle sentido a la educación, entre otras causas. Sepamos también que ahora en Venezuela tenemos suicidios en esa parte de la población (tanto consumados como intentos).  Hay mucha soledad.

Comentamos estos datos porque el próximo 12 de febrero se celebra en Venezuela el Día de la Juventud, en recuerdo de aquella batalla de La Victoria en 1814, donde jóvenes comandados por José Félix Rivas les ganaron a las tropas realistas.

Hoy los jóvenes necesitan ser escuchados y tomar en cuenta sus preocupaciones, anhelos. ¡Ojalá tengan sueños, porque los sueños ayudan a caminar! Que no piensen en “todo está perdido”.

Y como siempre es importante ver con los dos ojos: el que mira los dramas, los problemas, y el que es capaz de ver lo que nosotros llamamos “las velitas en medio del apagón”. Vamos a reseñar muy brevemente lo que es y hace el Movimiento Juvenil Huellas, creado en 1989 en nuestro país por el padre Miguel Matos SJ, el cual también existe en Colombia, República Dominicana y Perú.

Es un movimiento que forma, acompaña y promueve el liderazgo de adolescentes y jóvenes, genera iniciativas de participación comunitaria, ayuda a los participantes a realizar su proyecto de vida, algo que les protege y evita no perderse en el camino (embarazo temprano, malas juntas, abandono escolar, violencia) y los ayuda a ser ciudadanos activos a favor del bien común, de las buenas causas.

“Huellas es un camino que da sentido a un proyecto de vida”; de esta manera se expresó Franz Franger Díaz, de la comunidad de Huellas Doradas de la parroquia Jesús de Nazaret, en Barquisimeto. En su testimonio, que puede leerse en Huellas.org.ve, el joven señala que el movimiento le ha ayudado a reconocer sus capacidades, fortalecer su liderazgo, su crecimiento personal y espiritual; comprometerse con su entorno, ser constante en sus decisiones, vivir la solidaridad… ¡Qué bonito! ¿Verdad? Uno se anima leyendo esos testimonios.

Huellas hoy tiene incidencia en 15 estados, 54 colegios de Fe y Alegría, atendiendo a 3.138 participantes (2.865 jóvenes y 273 niños y niñas). Se pueden iniciar como niños y niñas (Pasitos con sonrisa, Pasitos de fe), jóvenes (Huellas blancas, rojas y verdes); luego vienen las etapas de desarrollo (Huellas azules I y II) y, finalmente, las etapas de consolidación (Huellas doradas I, II y III para estudiantes universitarios). Todos ellos realizan actividades maravillosas.   Los adolescentes y jóvenes le agarran gusto a la participación ciudadana. Necesitamos huellas en todas partes.

Todos los centros educativos deberían sembrar la formación ciudadana en sus estudiantes, generar actividades en el entorno, trabajar por el bien común (objetivo de la ciudadanía), al igual que las parroquias católicas (hay las que lo hacen, pero necesitamos más).

Los jóvenes tienen que participar en este proceso de reconstrucción del país: hacer realidad una verdadera y profunda democracia, la reconciliación necesaria entre los venezolanos, vivir sin miedos…

Luisa Pernalete

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