Normalmente, cuando alguien dice estar “enredado”, se interpreta como algo negativo: no sabe qué hacer, está confundido y cosas similares, pero en estas líneas, el término de “enredarse” tiene un significado positivo: trabajar en red, tener lazos con otras personas y otras organizaciones. Hablamos, pues, de hacer redes para unir esfuerzos por el bien de muchos, por el bien común.

Compartiré con ustedes una pequeña reseña de dos redes que conocemos muy bien: la Red Nacional de Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes (REDHNNA) y la Red de Acción Social de la Iglesia (RASI).

Comencemos por la REDHNNA, la cual cumplió 20 años de funcionamiento este mes de mayo. Comenzaron a “enredarse” para promover y defender los derechos de niños, niñas y adolescentes, logrando mantenerse y crecer. Hoy son 16 las organizaciones que la conforman y también 7 defensores. Es una coalición de organizaciones sociales, centros e instituciones de investigación, organizaciones comunitarias y defensores que tienen una visión compartida sobre los derechos de los NNA en Venezuela, basada en los principios fundamentales de la doctrina de protección integral y los tratados internacionales que promueven dichos derechos.

Les menciono algunos de sus miembros: CECODAP, Aldeas infantiles, Prepara Familia, Caledoscopio Humanos, Cátedra de la Paz y Derechos Humanos Monseñor Oscar Arnulfo Romero, Fundación Luz y Vida, Red de Casas Don Bosco, Fe y Alegría, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UCAB, Geografía Viva, Hogar Virgen de los Dolores, la AVEC… ¡Se imaginarán cómo son de ricas esas reuniones de ricas por la experiencia de cada uno de sus miembros! Nos consultamos cuando tenemos casos difíciles, siempre alguien ayuda, compartimos logros, hacemos propuestas para acciones comunes, se dan alertas, se hacen informes, se promueve la formación de educadores ¡y también la participación de niños, niñas y adolescentes para que conozcan y defiendan sus derechos, tal como lo establece la LOPNNA! En fin, de verdad es una red muy viva y activa. De paso, hay mucho sentido del humor entre sus miembros, lo cual acerca y ayuda.

Se dicen rápido 20 años; no obstante, han sido muchas las luchas dadas, muchas las propuestas para avanzar en la protección integral de los derechos de los NNA. ¡Qué bueno que exista esa red!

Ahora hablemos un poco de la Red de Acción Social de la Iglesia (RASI); nos referimos a la Iglesia católica. La idea nació hace más de 15 años, preocupados por la violencia creciente de todo tipo en Venezuela, cuando las tasas de violencia (que se mide por el número de muertes violentas por cada 100 mil habitantes) se estaban volviendo alarmantes. Entonces se comenzaron a celebrar encuentros anuales de constructores de paz (este año realizaremos, el 6 de junio, el número 17). En esta Red está la Conferencia Episcopal Venezolana, además de 14 organizaciones e instituciones que promovemos la fraternidad, la educación para la paz, la comunicación para la paz… Entre ellas están el Centro Gumilla, UCAB, CESAP, Fe y Alegría, AVEC. A dichos encuentros pueden asistir personas que no pertenezcan a esas organizaciones de la Red.

Los temas para cada año se deciden por consenso entre los miembros. Un lema: se comparten experiencias, se buscan ponentes que iluminen el tema, hay reuniones entre los participantes… Los encuentros son en Caracas y, hasta ahora, se realizan en la UCAB, la cual presta el Aula Magna y los salones donde se efectúan las reuniones y conversaciones entre los participantes. De igual forma, desde hace unos años, se han ido constituyendo los capítulos regionales de la RASI, los que luego del encuentro nacional, según posibilidades, se replican en diferentes zonas. Existen. Capítulos regionales en el Zulia, Lara, zona de oriente, entre otros.

Este año el tema será “Democratización e institucionalidad para la paz”. La agenda está muy interesante y seguro que iluminará, inspirará… Solo el reencontrarnos con gente de diferentes lugares y experiencias, pero con un mismo horizonte, nos anima y da fuerzas para continuar en esta misión de construir paz en un país tan complicado, en un mundo tan violento.

Trabajar en red tiene muchas ventajas, sobre todo en un país que cansa por tantas cosas que deben hacerse si queremos construir el bien común. La protección integral de NNA —en el caso de la REDHNNA— y la construcción de la paz —en el caso del RASI— en este país en “transición” es útil y necesaria. En estas redes, cada organización conserva su autonomía, y se activan los apoyos cuando son necesarios. Así que “enredarse” por el bien de todos nos conviene.