Solidaridad necesaria y perseverante

Hagamos las Paces

Hoy pensaba escribir sobre la importancia de los periodistas en este país, pero la situación-país, el drama de los miles de hermanos, nos obliga a cambiar de tema: se necesita mucha solidaridad y no solo para estos primeros días de la tragedia.

Recojo algunos hechos que a uno lo confortan. A las pocas horas de los terremotos, me contaba una amiga de Lechería que fue a una farmacia y estaba full de gente comprando medicinas para donar. Y lo mismo me contaron de otras ciudades.

Otro hecho es que, también a las pocas horas de los eventos, en las redes comenzaron a informar dónde se estaban estableciendo centros de acopio para recoger donativos. No solo Cáritas, siempre atenta a estas situaciones, sino organizaciones sociales de diverso origen. También hubo organizaciones promoviendo la oración por las víctimas, unidos en oración. Vecinos poniéndose en contacto para recoger entre ellos y llevar lo recogido a los centros de acopio.

Hay organizaciones que están ofreciendo ayuda psicológica para los afectados vía telefónica. En el caso de CECODAP, dirigida a niños, niñas y adolescentes. La gente de la Escuela de Psicología de la UCAB ha estado difundiendo consejos para sacarnos el susto.

Los miembros de la REDHNNA han estado ahí, pendientes de la situación de niños, niñas y adolescentes víctimas de los terremotos. Fe y Alegría, además de chequear la situación de las comunidades ubicadas en las zonas más afectadas, también ha puesto su red de emisoras al servicio de los que necesiten ubicar a esas personas desaparecidas…

Los venezolanos somos solidarios, y en sacudidas como estas nos olvidamos de los problemas particulares y extendemos nuestras manos para ayudar, con mucho o con poco. “Que nadie se quede sin ayudar”, dice la gente de la Red de Derechos Humanos de Lara, y está difundiendo localizaciones de centros de acopio. Añaden: “Que nadie se quede sin recibir”. Roguemos a Dios que las donaciones lleguen a los destinatarios, que no se queden en el camino en manos “extrañas”.

Una amiga que vive en Caracas me decía que ella estaba pelando, pero le dije que estas acciones solidarias no serán solo para estos primeros días; son muchas las víctimas, muchas las familias que han quedado sin casa, se va a necesitar solidaridad por un buen tiempo.

El padre Arturo Sosa, general de los jesuitas, ha mandado un mensaje a Venezuela, hermoso, sentido, y entre otras cosas dice que tenemos que seguir siendo solidarios después de que nuestro país ya no sea noticia en los medios internacionales.

Antonio Pérez Esclarín, ese educador de siempre, en su Palabra Oportuna semanal nos recuerda que Dios está en la solidaridad. Todos podemos hacer algo, incluso sugerir al que no se le ha ocurrido, a ese que piensa que una donación pequeña no es significativa. Ha llegado solidaridad de otros países: no solo medicinas, sino expertos en estos casos de emergencia. Se agradece esa solidaridad. Por supuesto que los representantes del Estado, los gobernantes, tienen más responsabilidades, y hay que exigirles que cumplan con sus obligaciones.

Mucho que hacer pues, ahora y más adelante. Y ojalá que esta sacudida nos ayude a unirnos como hermanos que somos. Ojos abiertos para ver los dramas, y también para valorar la generosidad de los venezolanos.

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