Gandhi ha inspirado y enseñado a muchos. Nos viene bien a los venezolanos aprender y recordar algo de él hoy. Vamos a hacer un resumen apretado de aspectos que pueden ser útiles para todos.
1. Gandhi viajaba en tercera clase. No tenía necesidad, pero quería correr la suerte de la casta de los intocables, los excluidos entre los excluidos. ¿Qué tal si los gobernantes de este país comienzan a viajar en tercera clase? Tal vez escucharían lo que yo escucho: policías y señoras hablando de lo mismo en el Metro: de la escasez, de dónde conseguir pan o harina… Verían lo deteriorado que está el servicio, por decir lo mínimo. Si viajaran en tercera clase se les habría quedado la expresión de la señora Ana, de Yaritagua: “¡No entienden que ya no los queremos!”. Su hijo es soldado. Ella limpia casas de familia en Barquisimeto. Si viajaran en tercera clase sabrían que en los buses hay cada vez más atracos y más mendigos; la revolución no parece tan bonita, como algunos sostienen. No tengo dudas que Gandhi viajaría hoy en autobús en este país.
2. Conversaba con hinduistas y musulmanes. No tenía problemas en reunirse con musulmanes y más de una vez luchó por la liberación de los líderes de esa religión. Sabía que eran distintos, sin embargo, los reconocía y los respetaba. No pretendía que se convirtieran al hinduismo. Había cosas comunes por las cuales luchar. ¿No podríamos aquí reconocer que tenemos opiniones diferentes, pero, cabemos todos? No imagino a Gandhi, por ejemplo, excluyendo a alguien de un derecho por pensar distinto. “La intolerancia es en sí misma una forma de violencia”, proclamaba.
3. Con su sabiduría reposada, Gandhi decía que “a los dormidos se les puede despertar, pero a los que se hacen los dormidos… a esos no se les despierta”. Piense usted quiénes están dormidos y quiénes se hacen los dormidos.
4. Nada de privilegios. Sus hijos eran tratados igual que los hijos del resto en la comunidad. Nada de carnets y condiciones especiales. ¡Todos respetados! Me temo que de vivir Gandhi no tendría muchos seguidores dentro de los poderosos. Se supone que en Venezuela sólo se acepta el tratamiento de “ciudadanos”, dice la CRBV. No imagino a Gandhi aprobando carnets de ningún tipo.
5. Promovía la desobediencia civil. Las leyes injustas no se tenían que acatar. Sabía que eso tenía consecuencias. Todo sin violencia.
6. Y finalmente, coherencia. “Mi vida es mi mensaje”, decía. Los procedimientos tienen que ser coherentes con los resultados esperados. No se puede hablar de paz y atacar al oponente. “Una victoria lograda con métodos violentos será una victoria efímera, pues traerá más violencia”. No se puede pretender la eliminación del otro. Lo que él quería era que los ingleses no siguieran oprimiendo a los de su país. No habló de guerra. “En una manera apacible puedes sacudir el mundo”.
Creo que la mayoría de los venezolanos queremos vivir en democracia, queremos paz con justicia y creo que coincidimos en que “la humanidad no puede liberarse de la violencia más que por la No violencia”. Por el bien de todos.
Luisa Pernalete



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