Aquellos que si crean digan ¡sí!        

Hagamos las Paces

cantando

Quería aplicar esta letra a los maestros y maestras por su día. Veamos sólo cuatro aspectos.

  1. Nos estamos quedando sin maestros, menciones cerradas por falta de alumnos, carreras de Educación cerradas por falta de alumnos, estudiantes sin profesores que pasan el año sin ver ciertas materias. ¡Es terrible! ¿No es como para preocuparse? Las causas pueden ser variadas. Altísimas responsabilidades y poco reconocimiento, entre otras. Pudiera decirse que eso ha sido así desde hace algún tiempo, pero ahora hay que añadir la peligrosidad del trabajo, pues hoy también puede ser un riesgo dar clases en centros educativos con entornos violentos y hasta  con aulas violentas.  No está asegurada ni la llegada ni la presencia del educador. Tampoco tenemos estudios que nos digan cuánto está afectando la violencia a los educadores. “Aquellos que me crean digan ¡sí!”

2. También escasean los directores. Pocos se atreven a aceptar ese cargo hoy. La escuela como institución se ha debilitado, creemos que las actuales autoridades del Ministerio se están dando cuenta de ello. El Director merece respeto y reconocimiento para ejercer la autoridad, no es, nuevamente, un problema simplemente de lo irrisorio que resulta hoy la prima que se le asigna por este trabajo, alcanzará apenas para una carrera de taxi. Se debe entender que su autoridad es importante, que un centro educativo necesita una autoridad, los colectivos no pueden estar por encima, las bandas delincuenciales deben tener claro que los directores están respaldados por autoridades superiores, que cuentan con el apoyo necesario para los conflictos. “Aquellos que me crean digan ¡sí!”

Aquellos que si crean digan ¡sí!

En ese disco  de María Teresa Chacín que  ganó el Grammy como mejor álbum infantil hay una hermosa canción: “Gota a gota” se llama, la he citado decenas de veces porque cada estrofa da para un tema: “Si es una sola voz se escucha poco/ pero si somos muchos se vuelve un coro/ también pueden cantar los desafinados/ Aquellos que me crean digan ¡sí!”

Quería aplicar esta letra a los maestros y maestras por su día. Veamos sólo cuatro aspectos.

  1. Nos estamos quedando sin maestros, menciones cerradas por falta de alumnos, carreras de Educación cerradas por falta de alumnos, estudiantes sin profesores que pasan el año sin ver ciertas materias. ¡Es terrible! ¿No es como para preocuparse? Las causas pueden ser variadas. Altísimas responsabilidades y poco reconocimiento, entre otras. Pudiera decirse que eso ha sido así desde hace algún tiempo, pero ahora hay que añadir la peligrosidad del trabajo, pues hoy también puede ser un riesgo dar clases en centros educativos con entornos violentos y hasta  con aulas violentas.  No está asegurada ni la llegada ni la presencia del educador. Tampoco tenemos estudios que nos digan cuánto está afectando la violencia a los educadores. “Aquellos que me crean digan ¡sí!”

2. También escasean los directores. Pocos se atreven a aceptar ese cargo hoy. La escuela como institución se ha debilitado, creemos que las actuales autoridades del Ministerio se están dando cuenta de ello. El Director merece respeto y reconocimiento para ejercer la autoridad, no es, nuevamente, un problema simplemente de lo irrisorio que resulta hoy la prima que se le asigna por este trabajo, alcanzará apenas para una carrera de taxi. Se debe entender que su autoridad es importante, que un centro educativo necesita una autoridad, los colectivos no pueden estar por encima, las bandas delincuenciales deben tener claro que los directores están respaldados por autoridades superiores, que cuentan con el apoyo necesario para los conflictos. “Aquellos que me crean digan ¡sí!”

3. Un buen maestro puede ser la diferencia.  ¡Un buen maestro es una bendición! De verdad, puede ser la diferencia entre un chico exitoso y uno fracasado. Un buen educador sabe sacar lo mejor de sí de ese pequeño maltratado o poco estimulado en su casa; puede abrirle la ventana y enseñarle que la vida puede ser maravillosa a pesar de los malos momentos. Puede ampliar su capacidad de resiliencia, le puede enseñar que los golpes y las amenazas no son la única ni la mejor manera de resolver conflictos; su mano extendida puede salvar a un adolescente que está teniendo tentaciones de unirse a la banda del barrio, o puede impedir que esa adolescente a la cual se le pide “una prueba de amor” termine con un embarazo. En definitiva puede convencer a los estudiantes de su valor, a pesar de los pisotones que haya recibido. Usted y yo conocemos casos. “Aquellos que me crean digan ¡sí!”

4.- Hay educadores extraordinarios. A pesar de todas las dificultades, existen. Conozco maestros que sabiendo que corren peligro para llegar a su salón de clases, no abandonan su trabajo. Sé de escuelas con entornos muy violentos y con alta deserción de alumnos por la misma causa que no se cierran porque los maestros se niegan a abandonar a los que siguen asistiendo; conozco maestras afectadas por la chikungunya que han optado por aguantar sus dolores por no dejar solos a sus estudiantes; hay directoras que se enfrentan a las bandas para defender a los muchachos. “Aquellos que me crean digan ¡sí!”

Necesitamos muchas voces que reconozcan a los educadores y educadoras valiosas. Si somos muchos podemos ser un coro en defensa de los maestros. “También pueden cantar los desafinados/ Aquellos que sí crean digan ¡Sí!”

Luisa Pernalete

Educadora

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