Caminar para descansar

Normalmente se relaciona el descanso con detenerse, hacer un alto, sentarse, y es verdad; pero también el espíritu puede descansar de otra manera. En estos tiempos difíciles, caminar puede ser un descanso, hablo de caminar junto a otros, en la misma dirección, con un mismo objetivo, sentirse acompañado y sentir que acompañas.

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¿Qué guerra es esta?

Usted va a hacer mercado y ve anaqueles vacíos y no consigue productos básicos como papel sanitario o harina; economía de guerra, pues.
Usted pasa por unos sectores de Barquisimeto, Valencia, San Cristóbal Puerto Ordaz o Caracas, y hay imágenes de un estado de guerra después de las manifestaciones –por la basura, los escombros–, y durante ellas, mucho uniformado, cascos, tanquetas, armas de guerra. Si en vez de foto tiene la película, ve gente corriendo, incluso gente sangrando, ¡una guerra con prisioneros, heridos y muertos! Un aguerra asimétrica.

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Dios en mi detención

Parece que Dios está en los lugares más insospechados. Hace un año Germán García, colaborador de Fe y Alegría, después de haber estado 11 meses encerrado, secuestrado, escribió Dios en mi secuestro, hermoso testimonio de lo que puede hacer la fe en esos casos en los que otros se desesperan y dejan de verle sentido a la vida. Para esta columna semanal, que pretende promover la convivencia pacífica, parafraseo el título que Germán le dio a su libro y les cuento cómo una mujer, que lleva un mes detenida, ha hecho de su celda un espacio de oración.

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Agenda de paz desde abajo

No es “comeflorismo” del siglo XXI, tampoco ingenuidad ni ceguera. Hemos vivido un larguísimo mes de febrero, y marzo parece que sigue igual. El gobierno ha hablado de una agenda de paz, pero la violencia sigue en las calles, y no sólo en donde hay manifestaciones, sino en las comunidades populares no por protestas estudiantiles. Por eso, y sabiendo que el Estado es el último responsable de la paz ciudadana y de garantizar los Derechos Humanos, desde abajo podemos hacer nuestra agenda y trabajar en las dos escalas: en la micro, cada quien dando el aporte en su entorno; y en la macro: exigiendo a las autoridades que cumplan con su deber.

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