No es necesario seguir buscando una ruta para la mesa de diálogo, ni para un marco de lo que debamos pedir o de lo que el gobierno deba hacer: ahí está nuestra flamante CRBV. No demos más vueltas.
¿Usted no aspira a caminar sin miedo por las calles? ¿No sueñan las madres con que sus hijos y nietos lleguen a viejitos?, ¿no reza para que no sea usted quien les entierre a ellos? ¿No debería el Estado trabajar en serio por la convivencia pacífica? Pues el preámbulo de la Constitución dice que esta es una nación amante de la paz, dice que todos nacemos libres e iguales y que todos tenemos derecho a la paz. ¡Ahí está! A los ciudadanos nos corresponde recordarlo, exigirlo y a los organismos del Estado, que administran recursos públicos, les toca garantizarla y fomentarla.
Si los magallaneros y caraquistas pueden ir al estadio –claro si pueden comprar las entradas- y hasta los cardenaleros, como yo, aceptamos que es bueno que hayan diferentes equipos, es porque el pluralismo es una riqueza y no un problema. Eso también está en el preámbulo de nuestra Constitución: la apertura a la diversidad, el cultivo de las corrientes universales del pensamiento. Eso de que todos tenemos que pensar igualito no aparece por ningún lado en la CRVB. Más adelante, en el artículo 19, la Carta Magna dice que el Estado garantizará a toda persona, sin exclusión, el goce de los Derechos Humanos. Entonces nadie puede ser privado de libertad por pensar distinto o por expresar sus opiniones. Exigir la libertad para los detenidos por pensar que el país se puede conducir de otra manera no es un pecado, ¡es más Constitución!
No viene mal recordar también el artículo 57 que nos da el derecho a expresarnos libremente y a y de paso, que están prohibidos los mensajes discriminatorios. ¿No habrá que sancionar a más de un funcionario por mensajes que discriminan y hasta dicen que los que hoy no están con este gobierno no podrán llegar por ningún medio, bueno o malo, ni con votos a ser gobierno?
Que yo me la pase recordando que hay –según cifras oficiales de hace dos años– un 23% de niños y niñas fuera de la educación Inicial y que solicité al MPPE información sobre dónde construirá nuevas escuelas no es una necedad ni me convierte en enemiga del gobierno: solamente defiendo un derecho más de los niños y niñas. ¡Eso es también un deber de la sociedad! Solamente subrayo que la educación es un derecho contemplado en nuestra CRVB. Ya saben ustedes: artículos 102 y 103.
Protestar pacíficamente y sin armas no es algo por lo cual hay que pedir permiso, eso está muy claro en el artículo 68; los uniformados no deberían andar amedrentando a los que sólo ejercen un derecho ciudadano, es más, ni siquiera se debería permitir esa gastadera de dinero en armas cuando el país no tiene ninguna guerra y cuando lo que quiere el soberano es comida y medicina. Eso es purita Constitución. (Por cierto, hay un cargamento de medicinas represadas en La Guaria enviadas como donación de Caritas de Chile y nada que el gobierno las libera, ¿Eso no será anticonstitucional? ¿No es violar contra el derecho a la salud de muchos venezolanos? Disculpen la digresión, pero cada vez que me acuerdo de esos medicamentos retenidos me entra un arabia…).
Y finalmente, ¿qué me dicen del artículo 72? “Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables. Transcurrida la mitad del período para el cual fue elegido el funcionario o funcionaria, un número no menor del veinte por ciento de los electores o electoras inscritos en la correspondiente circunscripción podrá solicitar la convocatoria de un referendo para revocar su mandato” ¿Por qué esa carrera de obstáculos por un derecho constitucional?
¿Vieron? Constitución y más Constitución es lo que se está exigiendo.
Luisa Pernalete


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