En estos tiempos venezolanos, esta es una pregunta recurrente: ¿corro o me encaramo? ¿Qué hago con este país? ¡Este país, mi país, tu país!
Opción A: Corro. Me voy. ¿Cuántos se han ido? Todo el mundo tiene un familiar o, al menos, un conocido que se ha ido. No critico ni juzgo al que lo haya hecho o esté pensando en hacerlo. Ayer, Alejandra, quien es una orientadora maravillosa, me decía que su esposo se quiere ir y ella no… No es fácil… Hay también otras formas de correr: dejar las causas. ¡Tirar la toalla, pues!
Opción B: Me encaramo. Me evado. Miro para el otro lado porque “aquí no está pasando nada” o “ese no es mi problema” o me aíslo. También puedo sumarme a ese discurso fatalista del “¡aquí nadie hace nada!… ¿cuándo es que alguien va hacer algo?… aquí todo el mundo es flojo, conformista”. Por cierto, no sé usted, pero yo no soy floja ni conformista. ¡No compro ese discurso!
Opción C: Me quedo, pero sumando. Para ello propongo lo siguiente:
1) Reconozca que la cosa está difícil, mal, muy mal. Reconozca que tiene miedo y eso se comprende, sin embargo recuerde que “miedo compartido toca menos por cabeza”, tal como señala la fórmula que nos ofrece el filósofo J.A. Marina, en su “Radiografía del miedo”, según la cual las amenazas por el miedo disminuyen si usted tiene fortalezas personales.
2) Mire más allá de su metro cuadrado. No se quede rumiando “lo mal que está todo”. Si mira más allá verá mil cosas buenas que se están haciendo y a las cuales usted puede sumarse. Por ejemplo, únicamente en el reciente IX Encuentro de Constructores de Paz realizado la semana pasada en Caracas, se presentaron ocho experiencias hermosas y cada una dejó a los asistentes admirados y gratamente sorprendidos. Solo mencionaré algunas, pero los prometo contarlas completas.
“La gente propone” es un programa del Grupo Social CESAP para organizar ciudadanos, generar veedurías de las políticas municipales y proponer soluciones. Están en 12 municipios del país y no sólo monitorean ¡sino también proponen!
“Yo creo en ti”. A Jesús, un ingeniero desempleado, le conmovió el rostro de un niño desnutrido. Se unió a los compañeros de la Pastoral Juvenil y creó esa fundación en San Juan de los Morros, donde atienden a niños y jóvenes que pasan hambre. Transmite un entusiasmo impresionante. Lo nombramos Presidente de la Asociación de Recogedores de Toallas (ART). ¡Hasta provoca vivir en Guárico no más para ayudar y también para animarse uno!
“Prodiga”. Las hermanas Agustinas Recoletas, con presencia en varias ciudades del país, nos contaron que en Los Teques comenzaron dando alimentos 50 personas, pero, cada día iban más y más. ¡Ya van por mil cada día: mañana, tarde y noche! ¡Y lo dicen con una alegría! Hacen milagros. Creen en la PROvidencia –por eso el PRO-. Escuchar a esa religiosa menuda contar lo que hacen y cómo lo hacen, lo pone a uno a creer en los milagros.
“Vamos a llevarla en paz”. Los jóvenes del Movimiento Juvenil “Huellas”, el cual está presente en un montón de colegios de Fe y Alegría, se unieron a las familias de la comunidad “La Vega” (en Caracas) y “La Carucieña” (en Barquisimeto), para realizar todo un trabajo para promover la cultura de paz con niños, jóvenes y ¡también adultos! de entornos muy violentos.
Por razones de espacio, les debo las otras cuatro experiencias, pero créanme que uno se anima y entonces recuerda las palabras de Monseñor Azuaje, Presidente de la Conferencia Episcopal, Presidente de Cáritas y ahora Arzobispo de Maracaibo, que no es tiempo lamentos sino de propuestas. Después de todo un día de compartir, el IX Encuentro de Constructores de Paz, culminó con un Velorio de la Cruz de Mayo:
Santísima Cruz de Mayo
mi proyecto es Venezuela
que tiene muchos problemas
y también mil cosas buenas.
Cruz de Mayo, Cruz de Mayo
te lo vuelvo a repetir:
ni corro, ni me encaramo
yo me quedo en mi país.
Luisa Pernalete



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