Al finalizar su CXXV Asamblea Ordinaria Plenaria el pasado 9 de febrero, los obispos de Venezuela dieron a conocer su exhortación pastoral. La misma no tiene desperdicio y, si bien no se trata aquí de reproducirla toda, destaco algunos elementos y les invito a leerla toda.
Los obispos nos recuerdan que ellos se pronuncian como “cristianos y pastores”. Uno se identifica con los planteamientos que hacen del contexto venezolano actual, también con lo que exigen a las autoridades y con sus recomendaciones para nosotros, los creyentes.
Comienzan la exhortación citando las palabras que dijo el papa León XIV en el Angelus el 4 de enero de este año: “El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, trabajando para construir el futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica”. ¿Qué opinan? Además de lo acertada y sabia, nos indica que está en conocimiento de nuestra situación.
Luego los hermanos obispos van describiendo el contexto venezolano, mencionando, por ejemplo, el empobrecimiento generalizado, la falta de oportunidades, los trabajos con salarios insuficientes, el deterioro de la calidad de vida (salud, educación, servicios públicos, la corrupción generalizada e impune,…). E igualmente expresan su cercanía a los presos políticos, la solidaridad con ellos y sus familiares (# 5). Debemos recordar que esa cercanía y solidaridad se ha expresado en estas últimas semanas con jornadas de oración, vigilias, misas e incluso colectas para los familiares que hacen “guardia” en las puertas de algunos centros de reclusión.
Insisten en la necesidad de superar la violencia por caminos de justicia y paz, “evitar la violencia, desterrar la mentira, el odio, los rencores, la venganza y la guerra de palabras” (#9), agregando que ello exige de todos los venezolanos “procesos de reencuentro, reconocimiento mutuo, perdón y reconciliación, purificación de la memoria, en la verdad y en la justicia, con la firme voluntad de respetar la dignidad humana de las personas y el continuo ejercicio de la fraternidad”. Como verán, esto no tiene que ver solo con las autoridades, sino con todos nosotros.
Aclaran que “reconciliar no es olvidar, sino hacer memoria”. Y añaden que se debe reparar el daño y reconstruir la fraternidad. Recuerdan a San Francisco de Asís y piden que “nos haga un instrumento de su paz”. Señalan la necesidad de “reconstruir la institucionalidad democrática” (#14).
Luego mencionan la necesidad de convertir en espacios de encuentro, escucha y acompañamiento a las diócesis, las parroquias, las comunidades, las instituciones educativas (#20). O sea, que todos podemos hacer algo. Nosotros añadimos tener, en ese acompañamiento, las manos extendidas y la disposición de la fraternidad.
En varias partes de la exhortación recuerdan la necesidad de privilegiar a los más pobres, a quienes sufren la situación con más rigor; urge superar el empobrecimiento generalizado, causa de sufrimiento y motivo del éxodo masivo de venezolanos.
Adelantan los hermanos obispos que la Campaña Compartir, esa que se impulsa cada año durante la cuaresma, tendrá como lema “Sana la herida” “Abraza la vida”. Siendo necesario agregar, para nosotros, que “sanar heridas” significa reconocerlas (ya sea porque las tenemos abiertas o por haberlas ocasionado nosotros mismos). Además, saber que existen muchas personas solas en este país necesitando ser escuchadas. Escuchar ayuda a sanar heridas. La Cuaresma comienza pronto. Requerimos herramientas para esa campaña.
Finalizan su orientadora exhortación invitando a encontrar en la oración cotidiana, luz y fortaleza para enfrentar con decisión la coyuntura que estamos viviendo. Piden que “asumamos con valentía y generosidad nuestras responsabilidades, para juntos encontrar el progreso de nuestra patria por caminos de libertad, justicia y paz”. Y nos dan su bendición.
Luisa Pernalete



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