Habla la Fiscal: un respiro en medio del ahogo

Hagamos las Paces

La verdad es que en estos tiempos uno agradece un abanico en medio de tanto ahogo y no lo digo sólo por los efectos de las bombas lacrimógenas, sino por el drama con tantas escenas que, no por recurrentes, dejan de ahogar a uno: la gente comiendo de la basura, el niño que no va a clases porque no tiene qué comer, el JM de los Ríos abandonado con niños/pacientes muriendo, las muertes anticipadas de jóvenes por defender un futuro que no ven… ¡en fin!
En pleno desierto, sin oasis visible, surge “in crescendo” la voz de la Fiscal General de la Nación, que no es cualquier voz. Ella, mi tocaya Luisa Ortega Díaz, es la Fiscal, con mayúscula y en negrita. Agrego lo de “in crescendo” porque paulatinamente desde hace un poco más de un año, nos fue sorprendiendo con declaraciones, cumpliendo con su deber pues: “Garantizar en los procesos judiciales el respeto a los derechos y garantías constitucionales (…)” (artículo 285 de nuestra CRBV).
Habría que mencionar las otras atribuciones, según la que sigue siendo nuestra Constitución, para que veamos que la Fiscal está solamente haciendo lo que tiene que hacer. Recuerdo un par, contenidas en el mismo artículo citado: “Garantizar la celeridad y buena marcha de la administración de justicia, el juicio previo y el debido proceso” –el subrayado es mío–, o sea, le corresponde vigilar que los detenidos puedan ser defendidos, que haya razones válidas para ser privados de libertad. No es cualquier cosa.
También es atribución del Ministerio Público: “Ordenar y dirigir la investigación penal de la perpetración de hechos punibles…”, es decir, establecer responsabilidades.
No, no es cualquier cosa. No es cualquier funcionario. Ser Fiscal no es como ser un actor de reparto: es un protagonista de la institucionalidad de un país. Lo que hace o deja de hacer tiene consecuencias.
Recuerdo cuando la Fiscal habló sobre las masacres del año pasado: Barlovento, Cariaco, entre otras. Sí, reconozco que nos sorprendió, pues su silencio golpeaba nuestra sensibilidad, nuestro apego a la CRBV, eso que uno llama “el Imperio de la Ley”. Pero era una sorpresa que aliviaba en algo la angustia de ver cómo se atropellaba la vida en este país y no pasaba nada.
En el 2017 ha tenido desde marzo, una manera sostenida de sorprendernos, bañada de Constitución. Repasemos solo algunas: el 31/03, habló sobre la sentencia 155 y 156 de la Sala Constitucional del TSJ, dijo que representaba una ruptura del hilo constitucional; el 25/05 criticó la actuación de los cuerpos de seguridad y pidió la libertad plena de 65 detenidos; el 3/05 dijo que no se nos podía exigir un comportamiento pacífico y legal a los ciudadanos cuando el Estado no tomaba decisiones acordes con la Ley. ¿Cómo les suenan esos discursos?, ¿no le entra un fresquito?
Supongo que no soy la única que en estas últimas semanas ve en las declaraciones de la Fiscal un hilo de humanidad y legalidad, tan ausentes en las declaraciones de muchos otros funcionarios. Recordemos, por ejemplo, parte de lo que dijo en la rueda de prensa del pasado 24 de mayo: el joven Pernalete –asesinado el 26/04– murió por el impacto de una bomba lacrimógena disparada por la GN; también dijo que el uso de tribunales militares es contrario a los principios jurídicos; informó que hay denuncias de militares saqueando y aprovechó para añadir que han imputado a 19 funcionarios militares. ¿No le entró otro fresquito al escucharla ese día?
El respiro no terminó en mayo, continuó en junio: pidió al TSJ que aclarara la sentencia 378, dijo que esa sentencia “es un retroceso en materia de Derechos Humanos”, agregando que la participación popular ha sido reducida a su mínima expresión; se preguntaba qué fue de la “Democracia participativa y protagónica”. Solicitó que se aclarara la diferencia entre convocatoria e iniciativa, subrayando que “este proceso constituyente vulnera todas las formas de participación popular”.
Me leí esa declaración varias veces. Imprimí un resumen y la coloqué en mi cartelera. Me refresca, me anima. Creo en los procesos de conversión de las personas y, en todo caso, a estas alturas del partido, valoro la valentía de todo el que se atreva a defender la Constitución. Valoro la valentía necesaria para cumplir con su deber como Fiscal y rezo para que lo siga haciendo.

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