Querida Fe y Alegría

Espacio Público

Querida Fe y Alegría:

Hoy me toca despedirme de ti. Pero, ¿sabes qué? Me despido a nivel laboral, pues estás en mi torrente sanguíneo, te alojaste en mi corazón y no hay ni habrá cosa alguna que te aleje de mis pensamientos y la forma de abordar las situaciones de la vida. Fuiste mi escuela, mi novio, mi esposo, mis hijos y mi familia.
Empecé como suplente y luego ingresé como maestra de Preescolar. En aquellos tiempos los padres elegían a las maestras y yo llegué a tener 52 alumnos, una tarea titánica, pero yo la disfruté; enseñé, jugué y aprendí a ser maestra, sentí el amor que los niños y niñas llegan a tener por su docente siendo tan pequeños y ahora –convertidos en adultos- cuando me ven, con ojos llenos de emoción me dicen «mi maestra». Después de unos años me nombraron coordinadora de Preescolar, consideré que era un despido pues me alejaban de la tarea para mi más hermosa y la esencial del Movimiento. Me costó unos días, aunque la asumí: podía ampliar el radio de acción en busca de una sociedad justa y fraterna, así fui creciendo como persona, recibí herramientas incalculables con los cursos que desde Fe y Alegría llegaban al colegio. Son tantos los certificados en 30 años de servicio que hace poco los puse en un balanza y pesaron 7 kg. Después de varios años en la coordinación, acepté algunas horas como profesora, fui instructora y facilitadora de CECAL, también quise vivir la experiencia de alfabetizar y orientar en IRFA, excelentes programas para educar.

Estos últimos 16 años, mi querido amor, me has tenido en la difícil, compleja y maravillosa tarea de ser la subdirectora de mi escuela. ¡Cómo aprendí!: Dirección colegiada, asambleas de padres, licitación de cantina, consejo educativo, madres y padres maltratadores que había que hipnotizarlos para evitar que agredieran a sus hijos o a sus parejas. Aprendí a mediar, aconsejar, escuchar, decidir, trabajar en equipo, hablar por micrófono, animar actividades, la importancia de las visitas a los hogares de nuestros alumnos… Supe que los adolescentes son unos niños difíciles porque quieren ser tratados con afecto. Así como también me llevo en mi portafolio nuestra Escuela Necesaria y su Sistema de Mejora.

Mi querida Fe y Alegría: me enorgullezco en decir que te basas en la teoría de desarrollo organizacional, pues siendo ignaciana los seres humanos que te conforman son tu interés. Y tus personas en cualquiera de sus nóminas son importantes y necesarias para el Movimiento. Diciéndonos que somos parte de una gran familia, tu familia y la mía. Es tanto así, que hace 21 años me casé con uno de tus obreros, 21 compañeros de trabajo son padrinos de agua de mi hijo. Mi directora y el administrador los padrinos del bautismo.

Es imposible no sentirte parte de mi vida

Te agradezco por las personas que me pusiste en mi camino y a quienes llevo en el corazón. Son muchas a quienes nombrar en 30 años, pero, permíteme nombrar algunas a quienes admiro y aplaudo por su calidad humana y compromiso con los tres niñitos que unidos dan amor, fe y muchas alegrías: el padre Sabino, Madre Maricarmen Gómez Castelao, Maribel Esparza, Luisa Pernalete, Rosa Emilia Sánchez, Sara De Freitas, Doris Toledo, León Aguilera, Yajaira Toledo, Lisbeth Centeno, Alvis Hernández, Miriam Rojas, Vestalia Vásquez, Frank Guerra, Reyna Rodríguez, León Aguilera, Karwim Diaz, Alexis Arbelaez, Marujita Pereira, Tomás Aquino y la Madre Sacramento.

Gracias, mi Fe y Alegría, por darme los mejores años de mi vida y ahora disfrutar de un nuevo estado, ¡el de jubilada! Dios te bendiga.

Maritza Donado Nieves

Etiquetas:

Los comentarios están cerrados