Día de la Madre Tierra

Hagamos las Paces

Esta crisis humanitaria compleja, complejísima, no puede encerrarnos en nuestro metro cuadrado, por el contrario, por lo mal que está casi todo en el país, es que tenemos mucho por hacer. Por eso, recordar el Día Mundial de la Madre Tierra nos lleva a trabajar el tema ambiental en la escuela, precisamente por no haber cuidado la tierra, la casa grande, la casa común, por no haber tenido conciencia de la responsabilidad con el planeta, por las decisiones equivocadas es que estamos sufriendo algunos de esos problemas..

Desde 1970 el Día de la Madre Tierra se celebraba en unos cuantos países hasta que, en abril del 2009, la ONU decidió crearlo como celebración mundial con la Resolución 63/278 y aprovechar la oportunidad para llamar la atención sobre la responsabilidad de los estados en el cuidado del planeta, en la protección de la biodiversidad.

También el Papa Francisco ha estado haciendo llamados a la humanidad para que nos ocupemos de nuestra Casa Común. Su encíclica “Laudato Si” (mayo 2015) insiste en que veamos a la naturaleza como una hermana, no como una esclava que hay que someter. “Quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta”, nos dice el Papa. Es un buen día para recodar a San Francisco de Asís que veía hermanos y hermanas en todas las creaturas. No es de gratis que sea el patrono de los ecologistas. Hermano sol, hermana luna, y por ahí comienza la gran familia/naturaleza/planetaria. El Papa en su encíclica hace una invitación urgente a la manera como estamos construyendo el futuro del planeta.

Hay que tomar conciencia de lo mal que está siendo tratado el planeta: el descongelamiento paulatino de glaciares; el calentamiento global por la cantidad de emisiones de gases generadas por las energías “sucias”; cada vehículo que usa gasolina contamina; la tala de árboles, la de siempre y la de ahora donde los ciudadanos talan árboles para cocinar con leña (esto se cuenta y no se cree, diría un maracucho); el uso de plástico que no se degrada o que tardara muchos años en hacerlo y que contamina los mares; la minería que contamina los ríos; desaparición de especies vegetales y animales… En fin, maltrato por todos lados. La tierra clama.

En Venezuela la minería criminal ahora es legal, después de la promulgación del Decreto 2248 del Arco Minero de febrero del 2016. “La sed de oro nos dejará sin agua”, suele recordar la ONG Ecoprácticas. ¿Sabemos lo que significa el Arco Minero para la biodiversidad del sur del país? ¿Sabemos sus secuelas para las fuentes de agua dulce? ¿Qué sabemos del poder destructor de la minería en el ambiente? Pues este día de la Madre Tierra es un buen momento para que lo sepamos y para que nos pronunciemos en contra de ese proyecto.

En nuestro país la Educación Ambiental es un deber en los todos niveles y modalidades del sistema educativo, según el artículo 107 de la CRBV; pero, esto es una deuda, puesto que a lo sumo se recuerda que el planeta existe en algunos momentos, pero la Educación Ambiental es algo más que cantar el himno del árbol. ¡Es una filosofía de vida! Por otro lado, el ambiente sano es un derecho humano por lo cual el Estado, con la activa participación de la sociedad, tiene la obligación de garantizarlo (Art. 127 de la CRVB): sin olvidar que es él precisamente el garante, el responsable de diseñar y ejecutar leyes, y administrar los recursos para que los derechos se hagan realidad.

Los pueblos indígenas, muchos de los cuales viven en los estados Bolívar, Amazonas y Delta Amacuro, han sido fieles guardianes de la Madre Tierra. La han cuidado, la ha defendido. Entonces es buen momento que en el Día de la Madre Tierra se les recuerde, se les valores y se les apoye, entre ellos a los pemones y los yekuanas, por mencionar dos de esos pueblos afectados por el Arco Minero y que se han pronunciado en defensa del ambiente donde han vivido por siglos. Hay que agradecerles haber trabajado por el resto de los venezolanos.

En el día a día proteger a la Tierra no es solo asunto de los gobiernos, de la ONU o de las ONG ambientalistas. Todos podemos y debemos hacer algo por el planeta: así, entre muchos se logran metas poco a poco. Contesta estas preguntas: ¿en tu oficina, lugar de trabajo, se usan vasos desechables o vasos de vidrio o de los que pueden ser reutilizables? Cuando vas al mercado ¿llevas tus bolsas ecológicas? No se trata solo del gasto, se trata de no producir desechos difíciles de degradar. Cuando tienes electricidad, ¿apagas los bombillos que no estás necesitando? ¿Eres de los que deja el televisor o el radio prendido aunque nadie los esté viendo ni escuchando? ¿Desenchufas el cargador de tu celular una vez listo el teléfono? ¿Arreglas las goteras en tu casa para que no se desperdicie ni una gota de agua? Si no lo haces, este es el momento de empezar y promueve que otros lo hagan.

Algunas sugerencias para el trabajo en el aula podrían ser las siguientes:

Trabajar con los estudiantes las 3 erres: reciclar, reutilizar, reducir el consumo. Que sepan utilizar todas las hojas del cuaderno y no solamente porque están muy caros, sino para proteger los árboles.

 Proponer ejercicios de reciclaje y reutilización: ¿qué se podría hacer con una botella vacía de refresco?, ¿en qué la podemos transformar?, ¿para qué la podemos reutilizar?

Con el tema de la basura hay muchas cosas que se pueden hacer: la importancia de manejar adecuadamente los desechos sólidos. Imaginarse que nos volvemos del tamaño de un insecto y hacemos un viaje a un basurero: ¿qué encontramos que se pueda reutilizar o reciclar?, ¿qué nos parece que se ha botado sin necesidad?

Recorrer los alrededores de la escuela y proponer cambios en el ambiente.

Investigar qué organizaciones no gubernamentales hay en la ciudad, región o país que se dediquen a defender el ambiente.

Tener conversaciones imaginarias con los ríos que están en el territorio del Arco Minero. Hablar con los peces. También podríamos proponer una conversación imaginarias con hermanos indígenas sobre la situación que están viviendo y también sobre como ellos han cuidado el planeta.

Si se tiene internet, buscar fotos de los estragos que el Arco Minero está originando en el estado Bolívar. ¿Puede haber vida en esos cráteres que deja el extractivismo?

Todo esto sin descuidar que los que toman las decisiones en el país son los principales responsables de cuidar la Madre Tierra.

Luisa Pernalete

Nota: Si se quiere profundizar sobre el extractivismo y el Arco Minero, recomendamos estos artículos de la Revista SIC: https://revistasic.gumilla.org/2016/mineria/sindicatos-y-arco-minero-del-prinoco-combinacion-mortal-para-los-indigenas-del-caura/ y este otro https://revistasic.gumilla.org/2018/los-mitos-del-extractivismo-se-exhiben-en-las-vitrinas-del-metro-de-caracas/

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