Padres y madres, principales promotores de la lectura y escritura

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El mejor regalo que podemos darles a nuestros niños es el disfrute de la lectura y escritura, mostrarles con hechos y textos significativos que leer y escribir no solo son herramientas para obtener nueva información, algo que necesariamente tienen que aprender para progresar en la vida, sino que es una oportunidad para tener grandes y enriquecedoras experiencias, para descubrirse a sí mismos y el mundo que les rodea.

Por lo general es en la escuela donde deben aprender tanto el valor práctico como estético de la lectura y escritura; sin embargo, muchos docentes solo se limitan a enseñar la función normativa del lenguaje, a decodificar y codificar mensajes; muestran el libro como un instrumento más que deben aprender a usar y no como un infinito mundo de posibilidades para extender y acompañar sus experiencias de vida. En palabras de Barboza (2000), “es difícil que exista una experiencia humana sobre la que no se haya escrito”.  Por lo tanto, madres, padres, tutores o representantes tienen la tarea de mostrar, desde el hogar, ese otro lado de la lectura y escritura, que leer y escribir es otra forma de recreación al igual que la televisión o los videojuegos, siendo ellos los primeros educadores de los niños antes que los mismos maestros.

 “Se considera que los padres son personas que quieren a sus hijos y se preocupan por ellos y, por tanto, que pueden proporcionarles el mejor entorno social y educativo posible. Aunque los niños vivan en una familia nuclear, en un hogar con los progenitores o en otro tipo de estructura familiar, los padres o tutores pueden ser los primeros profesores y con frecuencia los más importantes de un niño”. (Fredericks y Taylor, citado por Barboza, 2000)

La dificultad se presenta cuando algunos padres piensan que están promoviendo la lectura y escritura al sentar al niño durante una hora al día, frente a los famosos libros de lectura,  obligándolos a repetir cada una de las palabras que en ellos aparecen hasta memorizarlas, o empeñándose en que transcriba en un folio oraciones descontextualizadas hasta completarlo; cuando, por el contrario, promover implica realizar acciones para fomentar una actitud positiva, y acciones como las mencionadas generan la asociación de la lectura y la escritura con la tarea, la obligación, el tener que hacerlo porque mamá y papá lo exigen, y no con el desarrollo del gusto, del placer o el simple interés por leer y, posteriormente, por escribir.

Actualmente, la suspensión de clases causada por las fallas eléctricas, la falta de agua y efectivo en el país, ha hecho que los padres se involucren más en el proceso de aprendizaje de la lectura y escritura de los niños, asumiendo el papel del docente en casa; pero al no ser conscientes de sus diferentes niveles y etapas tienden a repetir prácticas que ya no son usadas, pues se ha demostrado que no aportan un aprendizaje significativo al niño. Entonces, ¿qué pueden hacer los padres para promover la lectura y escritura en el hogar de manera positiva? La profesora Francis Barboza de la Universidad de los Andes, en su conferencia “La promoción de la lectura y la escritura en el hogar y en la escuela”, celebrada en el Simposio Internacional de Educación en la Diversidad, sugiere siete actividades que podemos realizar en el hogar que despierten en los niños el deseo de leer:

1. Escribirle constantemente notas y cartas, colocarlas en sitios claves: sobre la almohada, pegadas en el refrigerador, en los bolsillos de la ropa, sobre su mesa de noche y luego pedirles que las busquen.

2. Leerles diferentes tipos de literatura, lo que propiciará modelos para su escritura personal.

3. Al frecuentar el supermercado con el niño, pedirle que lea las etiquetas de cada producto identificado.

4. Realizar la misma actividad con el material gráfico que se encuentren en la calle: nombre de las calles, de las casas, de las avenidas, de las urbanizaciones, avisos, propagandas, otros.

5. Pedirles que lean la receta que mamá está preparando para la comida del mediodía, de esta manera se darán cuenta del valor funcional de la lectura.

6. Hacer junto con ellos la lista del mercado y, al finalizarla, pedirles que la lean para saber si está completa.

7. Propiciar la elaboración de una biblioteca personal con todo tipo de material escrito preferido por el niño, permitiéndole que sea él quien lo organice.

A estas acciones es importante sumar otras que no solo proveen una actitud positiva hacia la lectura y escritura, sino que proporcionan las condiciones para el desarrollo de la compresión lectora y la producción escrita:

Leer no es una obligación. Como ya vimos, un error que cometen muchos padres es imponer a los niños una hora específica para hacer lectura silenciosa, creyendo que de esta manera incentivan el hábito lector; cuando, por el contrario, generan una actitud negativa ante ella, forzándolos a cumplirla como otra tarea más de la escuela, sin darles la oportunidad de escoger el momento ideal para leer.

Ser modelos a seguir. Hemos escuchado una y otra vez que los niños generalmente imitan los patrones de conducta de sus padres. En estos casos, varios estudios han demostrado que en entornos donde existen adultos lectores tienden a desarrollar mayor gusto por la lectura y escritura; por tanto mostrar agrado hacia ellas fomenta una actitud positiva en todos.

Ya no más de “Mi mamá me mima”. La mejor manera de promover la lectura es ofreciendo a los niños textos de acuerdo a su edad e intereses, no “lecturas” que presentan oraciones aisladas, con un lenguaje sin ningún tipo de relación con el entorno del infante y que invita más a la memorización que a la interpretación. Por eso, acompañémoslos en la búsqueda de diversos tipos de textos (informativo, narrativo…) que se acerquen a sus gustos para que sean ellos quienes escojan los que más les interese.

Compartir la lectura. No es suficiente con ofrecer textos adecuados a la edad y preferencia de los niños, sino de acompañarlos en la lectura. Leer con ellos, hacerles preguntas pertinentes durante la lectura para que infieran, interpreten y hagan hipótesis del contenido del texto, hará de la lectura un juego interactivo y dinámico. 

Lo literario no solo está en los libros. Seleccionar filmes, series y programas de televisión e, incluso, la música o videojuegos inspirados en textos literarios también es otra forma de promover la lectura. La intertextualidad generada en este tipo de adaptaciones los invita a indagar más sobre sus personajes favoritos.

No a los resúmenes. Un blog o un diario de lectura tienen un impacto más positivo que la realización de resúmenes o síntesis. Ahora con el fácil acceso a las nuevas tecnologías y las redes sociales, con la supervisión de un adulto, los niños pueden tener su propio portal web o formar parte de comunidades virtuales sobre temas de interés donde expresen, de manera libre, lo que les gustó o no de un texto, lo que más les llamó la atención y así compartirlo con otras personas.

Investigar antes de hablar.  Responder todas las preguntas que los niños hacen puede que sacie sus inquietudes por saber más, pero se les niega la posibilidad de ampliar por su propia cuenta su visión del tema. Cuando tengan alguna duda, si es de un tema complejo, lo mejor es invitarlos a investigar y, posteriormente, iniciar con ellos una conversación sobre lo que encontraron.

La promoción de lectura y escritura en el hogar es una oportunidad para formar lectores y escritores autónomos, de ampliar el horizonte cultural y no de llevar a cabo un proceso de alfabetización mecánico y repetitivo; se trata de generar, en familia, situaciones que estimulen la apropiación de nuevas actitudes y saberes, de disfrutar grandes historias que les permitan reflexionar sobre temas importantes de la vida. En palabras de Antonio Pérez Esclarín, “El esfuerzo por hacer buenos lectores debe ser colectivo y continuo; lograr alumnos lectores [y escritores] es tarea de la escuela y de los padres, de los municipios y del Estado”. En definitiva es tarea de todos.

Por: Verónica Cubillán

Centro de Formación e Investigación «Padre Joaquín»

vjcubillan@gmail.com

Referencia bibliográfica

Pérez Esclarín, A. (2006). Por una educación lectora y escritora. En Propuesta didáctica para la enseñanza de la lectura y la escritura (pp. 11-27). Zulia, Venezuela: Fe y Alegría.

Barboza, F. (2000). La promoción de la lectura y escritura en el hogar y en la escuela. En Simposio Internacional de Educación en la Diversidad “Porque todos somos diferentes”. Conferencia llevada a cabo en Panamá, 28 al 30 de enero de 2000.

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