Por Elda Rondini Cordero

Frente a la incertidumbre del inicio del nuevo año escolar ya sea con clases presenciales, semipresenciales o bajo la modalidad de educación a distancia, quisiera compartir algunos aprendizajes que, como “madre sustituta”, adquirí o reafirmé durante todo este tiempo de pandemia para enfrentar diversas situaciones.

Todos sabemos que no será fácil este retorno. Por un lado, la incertidumbre y el temor creado por el Covid-19 amenazarán por un buen tiempo nuestras vidas; mientras que, por otra parte, están los diversos conflictos que vivimos en Venezuela por la grave situación económica que ha impulsado a casi 6 millones de venezolanos a emigrar.

Cuando nuestros hijos son pequeños, dependen totalmente de nosotros: somos los responsables de protegerlos, alimentarlos y educarlos; situación que va cambiando a medida que crecen. Sin embargo, en la actualidad, debido al cierre de los centros educativos, esa situación cambió. Incluso se comienza a hablar de la “generación perdida” dados los escasos o nulos conocimientos que adquirieron los estudiantes bajo la modalidad de educación a distancia, a causa de los diversos factores que dificultaron o imposibilitaron la educación (carecer de computadora/teléfono/tablet, escasa conectividad, interrupciones en el servicio eléctrico, etc.). Esto podría tensar la relación entre la familia y la institución educativa cuando determinemos qué saben o conocen y qué necesitan aprender para continuar estudiando. Será imprescindible reforzar conocimientos y habilidades, priorizar contenidos que permitirán el avance en los estudios con cierta estabilidad. Es fundamental evaluar el proceso vivido y aplicar los correctivos adecuados; al igual que no perder el espacio ganado en la relación entre docentes y representantes. ¡Sin olvidar buscar el espacio y el tiempo para cuidarnos!

Por ello, he ido uniendo aprendizajes y sugerencias para poder brindar algunos elementos que nos permitan apoyar más conscientemente a nuestros hijos sin dejar a un lado el autocuidado necesario.

1.- La educación es responsabilidad de todos, pero, especialmente de la familia. Por esa razón es importante tener presente que somos un modelo para nuestros hijos: la manera en la que actuamos, hablamos y reaccionamos son lecciones diarias que les proporcionamos y que se graban en sus mentes ¡y corazones!

Es un deber de los padres y responsables garantizar el derecho al estudio que tienen los niños, niñas y adolescentes. Dentro de poco ellos vivirán un proceso de adaptación al reincorporarse a clases para adquirir nuevamente el hábito de aprender, de vivir la rutina escolar. Necesitarán mucho más de tu apoyo. Así que ¡ármate de paciencia y cumple con tu compromiso, sea cual sea la modalidad que se implemente!

2.- Para empezar: ¡leamos!

La lectura nos permite recrearnos, ampliar nuestro vocabulario, tener argumentos, divertirnos, adquirir nuevos conocimientos, aprender ortografía, desarrollar nuestra capacidad de comunicación… De ahí la importancia de crear momentos para compartirla, pues además de brindarnos muchos beneficios, es una forma distinta de fortalecer los lazos que nos unen. Te sugiero leer simplemente por placer, para relajarnos y dedicarnos un tiempo.

¿Cómo inculcarle a nuestros hijos el amor por la lectura?, ¿cómo crearles el hábito lector? En primer lugar, convirtiéndonos nosotros mismos en lectores: que nos observen y escuchen leyendo, que perciban cómo disfrutamos esos momentos compartiendo con ellos la lectura.

Trata de crear una rutina lectora en la familia, estableciendo un horario (por ejemplo, unos 15 minutos diarios), selecciona textos interesantes, de acuerdo a los intereses de cada quien. Una amiga descubrió que esos minutos “robados” a la rutina diaria le ayudaban a distraerse y relajarse de “su caos existencial” (está educando sola a tres pequeños).

En la época actual, en la que se accede con tanta facilidad a la información mediante el internet, los libros impresos siguen siendo valiosos. Rescata los que hay en tu casa y construye una pequeña biblioteca para que todos puedan consultarlos y leer.

Si en la escuela donde tus hijos estudian hay una biblioteca, averigua si puedes solicitar algunos libros para préstamo externo y después devolverlos.

Cuando no tengas tiempo para leerle a tu hijo o estás muy cansada para hacerlo, apóyate en otras personas como son los abuelos, los hermanos mayores, los tíos,… Cada uno tiene una forma particular de hacerlo y eso enriquecerá la experiencia lectora. Además, también puedes pedirles a tus hijos que les lean a otros dándoles así “el regalo de su voz” a través de un cuento breve, un poema,…

Rompe con la vieja rutina de la lectura silenciosa: al leer en voz alta adquirimos más seguridad en nosotros mismos, adecuamos el tono de voz, aprendemos a pronunciar de manera correcta las palabras, a respetar las pausas y los signos de entonación. Juega con la entonación mientras lees. Puedes grabar esos momentos y luego enviar la grabación a algún familiar o amigo.

Valora la posibilidad que brindan los audiolibros, pues mientras los escuchas refuerzas la atención y te relajas. Hay páginas especializadas de acceso gratis donde hallarás cuentos, fábulas, novelas, materiales de autoayuda, etc. Es una experiencia distinta que vale la pena disfrutar.

3.- Aceptar los errores para aprender

Todos, sin excepción, estamos aprendiendo continuamente y por ello existen probabilidades de equivocarnos. Debemos aceptar que un error es una forma de aprender a enfrentar las dificultades y perseverar.

En el caso de los niños hay que brindarles palabras de aliento, motivarlos a esforzarse: explícales que equivocarse forma parte de la naturaleza humana, que lo importante es aprender de ese error. Evita decir palabras que lastimen (“eres tonto… ¿cuántas veces te seguirás equivocando?… eres un tarado…”). Nunca lo critiques frente a los otros y tampoco hagas comparaciones.

Es fundamental enseñarles a tomar decisiones y para ello te sugiero una técnica desarrollada por Manuel Segura (que incluso puede servirnos a nosotros mismos), basada en VID (que significa ventajas, inconvenientes y dudas).

Dicha técnica consiste en plantear una situación o conflicto para tomar una decisión basándonos en cuáles son las ventajas, los inconvenientes y las dudas en torno a las posibles soluciones para resolverla. Por ejemplo, ¿qué harías si observas que se le cae un billete 10$ a la persona que camina delante de ti? El objetivo es promover la reflexión para tomar la decisión más adecuada y justa posible. Puedes incluso pedirle a tu hijo que te plantee una situación y luego dialogar en torno a tus respuestas.

         Ya que hicimos referencia al asunto de la toma de decisiones vale la pena volver a mencionar a Manuel Segura y su propuesta sobre la importancia de desarrollar cinco tipos de pensamiento para convivir sanamente con los otros: pensamiento causal (que nos permite identificar un problema o conflicto y sus causas); el alternativo (imaginar distintas soluciones para un mismo problema); el consecuencial (ayuda a prever las posibles consecuencias de las decisiones tomadas); el pensamiento de perspectiva (es pensar “un poco más allá que los otros” y no quedarse en el ahora) y el pensamiento medio-fin (es concretar lo que deseamos hacer y cómo lo haremos o lograremos). No olvides que la educación para la paz comienza en la familia; si le pides a tu hijo que piense antes de reaccionar, tú debes ser un ejemplo de ello.  

         Hay que tener presente que cualquier decisión que tomemos tendrá consecuencias y generará reacciones que quizás no consideramos o previmos por diversas causas. ¿Cuántas veces, agobiados y cansados, hemos reaccionado sin pensar mucho en las consecuencias y olvidamos que nuestros hijos asimilarán esas actitudes como algo “normal”? Si ante cualquier inconveniente reaccionamos violentamente, ese es el modelo de conducta que aprenderán. Por ello, es sumamente importante que controles tus emociones.

Durante esta pandemia los casos de violencia familiar se han incrementado, lo que ha perjudicado la mayoría de las veces a los más pequeños. Muchas investigaciones han demostrado que niños y niñas que son objeto de maltrato serán igualmente violentos al ser adultos. Por todo esto piensa antes de reaccionar y aprende técnicas de relajación (en todas las escuelas de Fe y Alegría se ha trabajado mucho la educación emocional con los estudiantes). Conversa con algún docente para que te brinde la información necesaria o sugiera a la dirección de la institución que impartan un taller a los padres y representantes para saber más de este asunto.

Trata de ser una persona empática, es decir, colócate en el lugar del otro a nivel emocional, en su situación, para tratar de entender las causas que originan su actitud y así comprenderlo y dialogar con él. Cuando alguien se acerque para conversar contigo, escúchalo atentamente. No lo interrumpas.

El verdadero respeto no es el impuesto por el miedo o la fuerza. Crecer en un ambiente respetuoso es un trabajo de “a poquito”, del día a día, mediante el amor, el esfuerzo, el diálogo, la ayuda mutua y la escucha activa.

Evita las actitudes negativas o derrotistas cuando estés con tus hijos. Tampoco intentes resolverles todos sus problemas; más bien, motívalos para que los solucionen ellos, pero sin dejarlos solos.

El respeto, el diálogo, la cortesía, la justicia, la tolerancia y establecer acuerdos facilitan la resolución de conflictos. ¡Ojalá podamos brindar a nuestros hijos un ambiente que les permita desarrollar todos esos valores!

Algo muy gratificante es contarles anécdotas de situaciones personales donde fue necesario ser perseverantes y esforzarse para lograr algo.

4.- Fortalece tu mente: no te centres en tantos enredos

Al inicio o al finalizar cada día piensa en las situaciones que posiblemente tendrás que enfrentar, imagina distintas formas de solucionarlas y visualiza resultados positivos. El pesimismo no es un buen compañero, pues nos impide ver opciones y razonar, y además afecta nuestra salud.

Intenta aprender algo nuevo y distinto. En la web hay infinitas actividades manuales, cursos de diversa índole… Si posees alguna habilidad o conocimiento, compártelo con otras personas. E incluso, ellas mismas pueden enseñarte algo: la vecina que hace galletas o panes, la que cose… Así te darás cuenta que todos aprendemos de todos y pasarás un rato distinto.

Envíate tweets positivos que sean divertidos y optimistas. “Te ves tan encantadora como una amapola… que tengas un día tranquilo”. Aplica esto también con tus amigos y familiares.

Déjale “notas sorpresas” a tu familia agradeciéndoles o felicitándoles por algo que hicieron, por ejemplo: a tu pequeño por esforzarse con su tarea, a tu hija por su ayuda en los quehaceres… Demuéstrales cariño.

Ríe, ríe mucho a carcajadas, de manera burlona, en tono muy bajo o escandaloso… Relájate riendo.

Organiza un “safari” con tus hijos. Salgan a caminar y fotografíen aquellas escenas que capten su atención para luego intercambiar impresiones. ¿Por qué te gustó?… ¿qué tiene de especial esa imagen?… ¿qué pensaste cuando la tomaste?…

Haz que las palabras “gracias”, “por favor”, “disculpe”, “con su permiso”, “buenos días/buenas noches” formen parte de tu cotidianidad y de la familia.

Estoy consciente que la aparición del Covid-19 cambió la cotidianidad de nuestras vidas y de las de millones de seres en nuestro planeta, obligándonos a revisar nuestras prioridades. También sé que podemos reinventarnos, convertirnos en mejores padres y personas para continuar. Esta es una invitación abierta a todos.

Bibliografía

Llorente, A. (25 junio 2020). Coronavirus y cuarentena. Elke Van Hoof: el confinamiento es «el mayor experimento psicológico de la historia». BBS New Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-53117592

Morin, A.(s.f). ¿No tiene tiempo de leer con su hijo? 6 ideas para poner en práctica.

Pineda, B. (2015). La hora del cuento. Enseñar a razonar a los niños a través de la lectura de cuentos. Ediciones de La Torre.

Segura, M. (s.f). Jóvenes y adultos con problemas de conducta. El buen rollo. Programa de competencia social para personas difíciles. 2da edición. Narcea Ediciones.

Segura, M. (s.f). Ser persona y relacionarse. Habilidades cognitivas y sociales, y crecimiento moral. Narcea Ediciones.

Fundación TELEVISA. (s.f). Guía de apoyo para los docentes. 2016-2017.  www.fundaciontelevisa.org

Fundación TELEVISA. (2011). Ten valor. Vivir los valores. www.valores.com.mx

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