Incertidumbre: herramientas psicoespirituales

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Ideas clave

La incertidumbre no se produce de manera aislada, hay un contexto y situaciones que la generan.

En Venezuela hemos vivido una incertidumbre sostenida, pero los acontecimientos de enero dispararon nuestros niveles de incertidumbre, miedo, esperanza, duelo, silencio, vulnerabilidad.

La incertidumbre se caracteriza por la falta de certeza y claridad frente a situaciones o eventos futuros, o ante la ausencia de información completa.

Cuando se prolonga la incertidumbre por un contexto de crisis o adversidad, esto trae consecuencias negativas en la persona, a nivel psicológico, espiritual, comunitario, social…

Para comprobar si estamos experimentando incertidumbre, podemos hacer una lista de chequeo, tomando en cuenta tres dimensiones: emociones, pensamientos y conductas.

Lista de chequeo a nivel de emociones:  experimento ansiedad persistente, miedo colectivo que se hace difuso, ambivalencia en las emociones: paso de la tristeza a la alegría muy rápido, siento desasosiego, agitación, desesperanza aprendida.

Lista de chequeo a nivel de pensamiento: falta de claridad, no entiendo lo que está pasando, me vienen a la mente muchas ideas catastróficas, veo muy negro el futuro, sobrevaloro los riesgos y subestimo las oportunidades.

Lista de chequeo a nivel de conducta: experimento impaciencia, hipervigilancia, búsqueda compulsiva de información, impaciencia e irritabilidad, intensa inseguridad para decidir, dificultad para concentrarme, tengo alteraciones del sueño, me aíslo o sufro de apegos excesivos.

Escribir lo que se siente, ayuda a ordenar el caos mental y es una técnica efectiva para disminuir significativamente los niveles de ansiedad.

Una vez que se ha reconocido que se está experimentando incertidumbre prolongada, debemos pasar a la fase “Comprender lo que me pasa”, que a su vez tiene 5 pasos:

  1. Valido la experiencia que estoy viviendo
  2. Desintoxicación informativa
  3. Identifico las fuentes de incertidumbre
  4. Identifico qué no puedo controlar y qué puedo controlar
  5. Acepto la ambivalencia de emociones que experimento

Paso 1. Valido la experiencia que estoy viviendo: aceptar que no nos sentimos bien, y debemos hacerlo sin moralismos, colocarle nombre y apellido a lo que estamos sintiendo (que no es ni bueno ni malo).

Se debe evitar la idea de que el sufrimiento es una prueba enviada por Dios, más bien debe mirarse desde un Dios que acompaña dentro de la prueba.

Paso 2. Desintoxicación informativa: la incertidumbre nos lleva a buscar obsesivamente información, no distinguimos cuál es la información verdadera y esa sobreexposición trae consecuencias negativas en la salud mental.

Debemos cultivar una actitud de discernimiento informativo, poner límite en tiempo de exposición ante las redes sociales y límite en los canales de información.

Paso 3. Identifico las fuentes de incertidumbre: ¿Qué hechos, situaciones del contexto político, social, familiar me están generando incertidumbre?

Paso 4. Identifico qué no puedo controlar y qué puedo controlar: porque si bien no puedo controlar muchas situaciones externas, sí hay situaciones que puedo controlar y que me permitirán enfocarme positivamente.

Paso 5. Acepto la ambivalencia de emociones que experimento comprendo que no tengo que sentir una sola emoción, puedo y tengo derecho a sentir tristeza y alegría, miedo y desesperanza.

Orar y visualizar: Poner en manos del Señor la incertidumbre, las emociones que se experimentan, todo lo que no se puede controlar, todo lo que afecta y desgasta.

La espiritualidad cristiana nos invita a caminar como resucitado, lo que implica avanzar con las heridas propias de la crisis, confiando en Dios.

Cultivar la resiliencia desde la espiritualidad consiste en:

  1. a) Hacer memoria de aprendizajes y resiliencia
  2. b) Hacer un ejercicio con esperanza activa en lugar de esperanza pasiva
  3. c) Cultivar un corazón agradecido

Cultivar un corazón agradecido permite ser contemplativos de las bendiciones diarias, y así reconocemos a un Dios que está con nosotros.

Si sentimos que la incertidumbre nos está paralizando es necesario, además de oración y acompañamiento espiritual, ayuda profesional.

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