“Si yo hubiera tenido todas esas herramientas que adquirí en el curso, me hubiera ahorrado muchas lágrimas, muchos regaños a mis hijos y hubiera ahorrado lágrimas en ellos también”. Este es uno de los testimonios compartidos por una participante del curso
Madres Promotoras de Paz.
En este 2026 cerramos otro capítulo del curso Madres Promotoras de Paz, desarrollado conjuntamente con la profesora Luisa Pernalete, activista de derechos humanos y defensora de la educación, con y para grupos de mujeres y/o madres de las comunidades cercanas a los centros educativos de Fe y Alegría.
Una respuesta a las nuevas realidades de violencia
Brindar herramientas a madres y abuelas para que puedan llevarse mejor con hijos y nietos, así como para prevenir, reducir y erradicar diversos tipos de violencia, y promover una convivencia pacífica que trascienda el hogar y alcance a las escuelas y comunidades, es el objetivo del curso que la profesora Luisa ha actualizado con nuevos temas.
Aunque los índices de violencia social «visible» han disminuido en ciertos sectores desde el 2010, la violencia intrafamiliar ha crecido y con ella nuevas preocupaciones. Este fenómeno responde a varios factores:
- Angustia emocional: La falta de gestión de las emociones en el hogar.
- Naturalización del maltrato: Se ha normalizado la violencia verbal (gritos) y gestual.
- Nuevos riesgos digitales: El surgimiento de peligros para niños, niñas y adolescentes en redes sociales y juegos en línea.
De la violencia externa a la invisible
Cuando Fe y Alegría inició este curso en 2010 en Ciudad Guayana, la prioridad era la violencia delincuencial y las víctimas por armas de fuego. Hoy, el panorama ha cambiado: la violencia contra niños, niñas y adolescentes (NNA) —como el abuso sexual— suele ser invisible y solo llega a los medios en casos de extrema gravedad.
Por ello, formar a las madres y abuelas es imprescindible. La escuela necesita esta alianza estratégica para educar en la paz y erradicar el maltrato desde la raíz.
Crecimiento y alianzas
La pertinencia de este curso se confirma en cada edición. No solo se trabaja con familias de Fe y Alegría o cercanas a ella; recientemente se ha extendido el curso a centros afiliados a la AVEC y a escuelas para padres de instituciones públicas vecinas.
El proceso formativo se estructura en cuatro sesiones intensivas, con algunos días entre encuentro y encuentro, para permitir que las participantes procesen lo aprendido, realicen actividades prácticas y fortalezcan sus conocimientos con la lectura del libro Conversaciones sobre la violencia y la paz, el cual también está en proceso de actualización y pronto se publicará su tercera edición.
Voces que inspiran el cambio
Algunos de los testimonios reflejan la necesidad de este espacio para continuar trabajando en la construcción de la paz:
“Yo sugiero que en el libro se den recomendaciones para las que tenemos niños pequeños, pues hablan solo de los adolescentes; es verdad que para ellos hay muchos riesgos, pero hoy también los pequeños pueden tener conductas violentas”, dijo una madre.
Otra comentó, el día de la “graduación”, que ella reconocía que gritaba cuando contestaba, no solo a los hijos, sino a mucha gente. “Ahora cuento hasta 10 y ya no grito”, expresó el último día del encuentro. Varias participantes, que trabajan como maestras en otros colegios, dijeron estar dispuestas a compartir herramientas en sus centros de trabajo.
Un nuevo horizonte: «Familias Promotoras de Paz»
Este año, el curso dará un paso importante: incorporar formalmente a los padres. A partir de ahora, la iniciativa pasará a llamarse “Familias Promotoras de Paz”, de manera que no solo será para madres, abuelas o las mujeres de la familia, ya que la construcción de un hogar seguro es una tarea compartida por todos sus integrantes.



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