Este año en los centros de educación Media General y Técnica, ¡sin mencionar Educación Inicial y Primaria!, las actividades escolares culminaron a mediados de junio, dejando un largo tiempo, de casi dos meses, para el descanso, la recreación y el ocio de miles de jóvenes venezolanos. Por esta razón, padres, madres y/o representantes, desde mucho antes de que culminaran las clases, le han dado vueltas al asunto, pensando qué hacer para esta temporada de vacaciones, un momento importante para evaluar el significado de disfrute y recreación, sin olvidar la reflexión que debemos hacer en torno al trabajo desarrollado como docentes durante el año y su incidencia en la vida de nuestros estudiantes.
Agosto y septiembre equivalen a la quietud de la familia, la risa y el gozo, a relajarnos para iniciar el nuevo año escolar con más bríos, con nuevas propuestas, asumiendo los retos y compromisos que implica educar frente a la situación que vive el país. Aprovechemos este período para visualizar otra forma de relacionarnos, de fortalecer los nexos familiares. ¿Qué hacer para estas vacaciones con nuestros hijos e hijas? Algunos irán a la playa o las montañas, mientras otros lo más lejos que llegarán es hasta la puerta del vecino o la casa de los abuelos cuidándolos, mientras alguno de sus padres sigue trabajando, ¡pues no todos toman las vacaciones en esta misma fecha!
Tomando en cuenta este dilema, las vacaciones se han convertido en parte de una rutina anual, pero quienes las viven esperan realizar actividades recreativas o de descanso, alejadas de las ciudades donde residen, o simplemente en espacios que se encuentren habilitados para tal fin como piscinas, parques naturales, plazas, entre otros. Según la LOTTT, las vacaciones tienen como finalidad reponer el desgaste físico y mental; y como objetivo social, promover el acercamiento familiar, beneficiando la salud y bienestar común; mientras la LOPNNA señala en su artículo 63 el Derecho al descanso, recreación, esparcimiento, deporte y juego. Si esperamos cumplir con la finalidad de las vacaciones estipuladas en las leyes, deberíamos hablar principalmente de dos elementos importantes para el disfrute:
Primero, el descanso. Es primordial que, al culminar nuestras labores del trabajo e iniciar el período vacacional, tomemos un tiempo (algunos días) para el descanso, esto significa disponer nuestro cuerpo a un reparo del estrés diario, lo que implica relajarse, dormir siestas, apagando de vez en cuando el celular. Es dedicarse un tiempo a uno mismo, a revisar y repensar qué esperamos, qué logramos, qué haremos…, es dialogar con la familia sobre las expectativas y planes.
Segundo, la recreación. Se ha comprobado que entre las actividades recreativas de mayor impacto están los paseos, visitas guiadas, campamentos, planes vacacionales. Como no queremos caer en el error de que los y las jóvenes se pierdan del descanso y la recreación es indispensable establecer una ruta de planificación, al menos pensada, que les proporcione los pasos a seguir para realizar las actividades deseadas, tomando en cuenta la familia y los amigos, y sobre todo el tiempo y el presupuesto. Si las actividades se hacen en grupo, el gasto puede ser compartido. Los y las jóvenes deberán organizar, al menos en su mente, metas alcanzables, como visitar a la familia, ir de paseo con los amigos, entre otros. Pero, si ocurre lo opuesto, es decir, que en su hogar recibirán la visita de un familiar o de amigos que vienen de lejos, es su oportunidad para ser los guías en recorridos turísticos y mostrar los lugares con los que cuenta su ciudad, aprovechando la convivencia para enriquecer su abolengo. Las vacaciones pueden convertirse en espacios propicios de integración y organización con la familia y, ¿por qué?, con la comunidad.
La invitación es a investigar cuáles son los lugares turísticos de la localidad o región, conocer sus límites geográficos y económicos, para así descubrir cuáles son las opciones que están a nuestro alcance. Participar en planes vacacionales es una buena alternativa para que los y las jóvenes puedan recrearse y socializar con otras personas; podemos visitar los templos religiosos como la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá (en Maracaibo), o la Basílica de Guanare, llamada también el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, en el estado Portuguesa, entre otros. Venezuela también posee hermosas playas como las del Litoral Central, las de Coro o Margarita, etc. Por otro lado, ¿qué decir de nuestros parques naturales? Aprovechemos la oportunidad de conocer Canaima, el majestuoso Salto Ángel, la sierra de Perijá o la sierra nevada en el estado Mérida.
En las ciudades también se puede disfrutar de espacios donde se difunde y valora la cultura local y nacional, como los museos, salas teatrales o parques, los cuales difunden su programación a través de las redes sociales o los periódicos locales. Abramos el abanico de opciones para el descanso y disfrute de la familia.
No existe necesariamente un orden secuencial en los elementos mencionados anteriormente de las vacaciones (descanso y recreación), pueden ser alternados en la medida en que van apareciendo las oportunidades y cómo se va desenvolviendo el día a día; como también, pueden surgir otras alternativas como colaborar en planes vacacionales, en casas del abuelo, orfanatos o sitios donde requieran voluntarios para asistir a personas indefensas. Experiencias estas que fortalecen la formación del ser y del ciudadano.
Compartir durante las vacaciones es la mejor forma de reconocer que somos humanos, seres humanos apostando por el bien común, empezando por nosotros mismos y llevándonos a una vida llena de satisfacciones personales y profesionales. Y así, durante las vacaciones, es cuando reconocemos nuestra valía por el disfrute y el descanso, por la vida y el amor, por la dedicación y el apoyo que hemos aplazado, que hemos dejado de hacer por estar siempre ocupados. Por ello, te invitamos, junto con tus hijos e hijas, a que escribas una meta para alcanzar en este período de vacaciones, siempre y cuando no cause estrés ni límite el disfrute.
Jeniree Vílchez



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